Aileen - Si tu me cuidas, yo te cuido.
Autor: Kuro Usagi | Género: Fantasia urbana, slice of life, drama, fantasía urbana, slice of life, novela e fantasía urbana, slice of life, novela emocional,drama, fantasía urbana, slice of life, novela emocional,
Sinopsis de Aileen
Entre ventas ambulantes, vestidos usados, atún enlatado y cajas de cartón, un joven comerciante intenta criar a una niña semihumana rescatada de una red de trata. Ella no sabe leer. Él no sabe ser padre. Pero juntos intentarán construir algo que ninguno de los dos tuvo jamás: un motivo para vivir.
Si tu me cuidas, yo te cuido.
―¡Oye! ¡N…No me muerdas! ―¡Grrr! ―¡No tires…! ¡CRASH! ―¡Baja de ahí! ―¡Oblígame! ―¡El sillón no! ¡El sillón no…! ―¡Grrr! ¡Cállate idiota! RIIIP. Sillón salió del chat… Vivir solo es difícil. Pero descubrí que vivir con alguien que siempre estuvo solo lo es todavía más. Ella me observaba desde arriba de los restos del mueble destruido, erizada como un gato callejero listo para atacar, con sus orejas rubias pegadas completamente a su cabeza y su cola tensa. Y técnicamente… todo esto era mi culpa. Durante mucho tiempo estuve completamente solo. Nadie me esperaba en casa al terminar el día, Nadie me decía “bienvenido”, nadie me daba un abrazo, nadie me mandaba un mensaje, las personas que me rodeaban estaban conmigo por mero interés. Llegué a un punto tan oscuro donde la rutina se volvió asfixiante y ya no quería seguir viviendo. En un intento desesperado por llenar ese vacío, pensé en conseguir una mascota, pero en el fondo… yo quería a alguien con quien conversar. Alguien que borrara el silencio de las paredes. Mi estúpida y horrible solución fue el mercado de esclavos. Cuando entré a ese lugar con mis ahorros en la mano, se me revolvió el estómago. Había jaulas por todas partes; gente de todo tipo compraba y vendía vidas como si fueran mercancía. Y de pronto ahí estaba ella. Una pequeña semihumana, hecha bolita, perdida en sus propios pensamientos. Su mirada fija en el suelo, me recordó tanto a la mía… Miré los billetes en mis manos. Era apenas lo justo. El pánico me entró de golpe “¿Y si la llevo a casa?”… No, mejor me llevo a otro… Lidiar con una niña semihumana… No creo poder… Estaba a punto de dar la vuelta cuando unos sujetos de aspecto asqueroso se acercaron a su jaula. Ella se encogió, aterrorizada. Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente. A los pocos minutos ya me encontraba llevándola con una correa rumbo a mi casa. Ella forcejeaba, gruñía y me intentó morder varias veces. Mientras caminaba por la calle bajo las miradas de la gente, la culpa me cayó encima como una losa. “¿Qué carajos hice? ¿Cómo pude caer tan bajo? Compré a una pequeña semihumana…”. El remordimiento y el asco hacia mí mismo cayeron sobre mí en ese preciso momento, la correa estaba tensa, el sillón estaba rasgado y el silencio de mi casa había sido reemplazado por un odio que yo mismo había pagado. Intente arreglar las cosas a mi manera. Fui a la cocina, le serví un plato con lo poco que tenía y se lo acerqué con cuidado, dejándolo a unos pasos de ella. ―Come algo… por lo menos ―le …