Así empezó el final - SANGRE DEL MISMO MURO
Autor: Escriba sin nombre | Género: fantasía , accion
Sinopsis de Así empezó el final
Una esfera cerrada. Cinco reinos. Cero salidas. Nadie entra. Nadie sale. Solo las almas. La tuya entró hoy. Entre reinos hay Puntos Muertos: tierra sin ley donde manda el que muerda más fuerte. Y en el centro... un silencio que pesa. Los reyes huyen. Las bestias rezan. Aprenderás las tres leyes. Conocerás a los que tienen corona y maldición. Y al final entenderás por qué
SANGRE DEL MISMO MURO
No nací llorando. Nací mirando. Y al lado mío, otro par de ojos hizo lo mismo. Mi madre nos parió en el mismo aliento. Mi padre cortó el cordón con el mismo cuchillo. Sangre del mismo muro. Eso nos dijeron siempre. Ella se llama Eva. No la Eva del cuento. Esta Eva tiene las manos cortadas de cargar piedra. Tiene el pelo lleno de ceniza del reino que arde. Y cuando nos mira, no ve dos hijos. Ve dos deudas que el mundo le va a cobrar. Él se llama Adán. No el Adán del cuento. Este Adán tiene la espalda doblada de cavar tumbas. Tiene la voz rota de gritar nombres que yo ya olvidé. Y cuando nos mira, no ve dos hijos. Ve dos clavos que él no supo clavar a tiempo. Somos Caín y Abel. Yo soy Caín. El primero. El que salió con los puños cerrados. Él es Abel. El segundo. El que salió con las manos abiertas. Misma madre. Mismo padre. Misma familia. Misma condena. Los primeros años no entendimos el mundo. El mundo nos entendió a nosotros primero. Aprendimos a caminar entre ceniza. Aprendimos que el cielo aquí no perdona y el suelo no olvida. Aprendimos que las montañas son muros y los muros respiran. Aprendimos que cruzar un Punto Muerto es pedirle al vacío que te nombre. A los cinco años ya sabíamos dónde dolía cada reino. A los diez ya sabíamos qué bestias nacen cuando el dolor se mezcla. A los quince ya sabíamos que los reyes huyen del centro y las bestias le rezan. Y a los dieciocho... A los dieciocho ya no éramos niños. Éramos sobrevivientes. Dieciocho años de puro entrenamiento. Dieciocho años de despertar con frío y dormir con hambre. Dieciocho años de aprender a morder más fuerte que el Punto Muerto. Dieciocho años de sobrevivir en este mundo podrido sin que el mundo te pudra a ti. Dieciocho años donde cada golpe me enseñó algo: Las leyes no se leen. Se sangran. Dieciocho años donde cada noche me susurró lo mismo: Tú no estás aquí por error. Dieciocho años donde cada recuerdo del "anterior" me quemaba por dentro. Recuerdos que no son míos. Recuerdos de otra vida. De otra esfera. Recuerdos de un clavo que alguien clavó mal... y el mundo se quebró. Y en el año dieciocho, lo entendí: Encontré mi propósito en esta vida. No vine a vivir dentro de la esfera. Vine a romperla. Mi hermano Abel todavía cree que podemos salvarla. Yo ya sé que solo hay dos formas de salir: Por la puerta... o rompiendo el muro. Y las puertas aquí no existen. Somos Caín y Abel. Sangre del mismo muro. Dos formas de doler. Un solo final esperando. El clavo sigue en el centro. Y tiembla. --- YO…