El Destino de los Exorcistas Gemelos. - El Choque de Dos Mundos
Autor: Zero012 | Género: Fantasía oscura, Acción sobrenatural, Enemies-to-lovers (Romance de enemigos a amantes), Drama psicológico.
Sinopsis de El Destino de los Exorcistas Gemelos.
En un mundo donde el "Abismo de la Sombra" devora la realidad, el Consejo de los Doce mantiene un control absoluto mediante el miedo y la manipulación. Ren, un exorcista marcado por una energía carmesí destructiva, y Aria, una prodigio de energía dorada, son forzados a una unión de "resonancia perfecta" para servir como armas del sistema. Sin embargo, su rivalidad oculta una verdad devastadora: ambos fueron creados en laboratorio, diseñados como recipientes humanos para sellar un mal antiguo. Tras descubrir que sus propios padres fueron los arquitectos de su prisión, Ren y Aria deciden dejar de ser herramientas. Ahora, bajo la fachada de soldados leales, inician una rebelión clandestina desde las sombras de la academia para desmantelar la organización que les arrebató su humanidad y su pasado.
El Choque de Dos Mundos
Capítulo 1: El Choque de Dos Mundos Tres años después, la academia de exorcistas de "Seimei" era un hervidero de chismes y tensiones. El sol se ocultaba tras los rascacielos de Tokio, proyectando sombras largas que parecían estirarse con vida propia. —¿Has oído lo último? —susurró una estudiante mientras caminaba por el pasillo principal—. El "Exorcista Derrotado" ha regresado a la ciudad. Dicen que es inestable, que su energía carmesí es como una bomba de tiempo. Ren caminaba con las manos profundamente hundidas en sus bolsillos, tratando de ignorar los susurros. Había abandonado el camino del exorcista tras el incidente de Hinatsuki, pero las sombras no le dieron respiro. Los Corrompidos estaban atacando puntos estratégicos de la ciudad con una frecuencia alarmante, y el Consejo no podía permitir que el poder de Ren permaneciera latente. Ren llegó al patio central, donde la arquitectura gótica de la academia se mezclaba con tecnología de sellado avanzada. Estaba a punto de saltar el muro perimetral para salir de la zona protegida cuando una figura cayó desde el tejado del edificio principal. El impacto hizo vibrar el suelo, creando una pequeña onda de choque de energía sagrada. Era ella. Aria. Su cabello plateado, atado en una coleta alta, ondeaba con el viento. Su uniforme estaba inmaculado, incluso después de haber descendido de esa manera. En su mano derecha, portaba un abanico de guerra reforzado con hierro de jade, que destilaba un aura dorada vibrante. —Tú —dijo ella, señalándolo directamente con el abanico—. Dicen que eres el "Salvador", el elegido por el Consejo para ser mi compañero de armas. Pero solo veo a un cobarde que huyó del campo de batalla mientras otros morían. Ren se detuvo. Sus ojos grises se entrecerraron. La irritación comenzaba a burbujear en su pecho, un calor familiar y peligroso. —No me llames así —respondió Ren, su voz cortante—. Y quita esa cosa de mi cara, Aria. No me importa lo que diga el Consejo. No estoy interesado en jugar a los héroes ni en ser el socio de alguien que parece haber sido criada por una estatuilla de mármol. Aria dio un paso adelante, su postura era de combate, perfecta y letal. Sus ojos, dorados como el metal fundido, brillaron con una intensidad que hizo que el aire a su alrededor se volviera eléctrico. —No es una elección —replicó ella, su tono inalterable, aunque un ligero temblor recorrió su mano—. El Consejo de los Doce acaba de emitir un decreto de emergencia. El Abismo se ha vuelto inestable. Por …