Reencarne En Una Era Primitiva - Capítulo 10
Autor: Niuyee | Género: romance, harem Inverso, Harén fantasía
Sinopsis de Reencarne En Una Era Primitiva
Prólogo —¿Por qué todos están aquí? Zary abrió los ojos y observó el techo de piedra de su habitación. O mejor dicho, su enorme habitación. La habitación de la jefa de la ciudad. La habitación que compartía con cinco hombres imposiblemente guapos. Y, por desgracia, los cinco estaban presentes. —Porque es nuestra habitación —respondió una voz grave. Zary giró la cabeza. El hombre de cabello rojo y ojos escarlata estaba sentado junto a la cama, observándola con una sonrisa. —Llegué primero. —Mentira. La respuesta vino desde la ventana. El albino de ojos dorados descansaba tranquilamente apoyado contra la pared. —Yo llegué antes. —Ambos llegaron después de mí. El segundo albino, dueño de unos extraños ojos plateados, ni siquiera levantó la vista del libro que estaba leyendo. Una vena apareció en la frente de Zary. No eran niños. Eran líderes tribales. Guerreros legendarios. Los hombres más poderosos de todo el continente. Entonces, ¿por qué discutían como si tuvieran cinco años? —Zary. El hombre de cabello púrpura tomó una de sus manos. —¿Desayunaste? —Todavía no. —Perfecto. Cociné para ti. —Ella comerá lo que preparé yo. El hombre de cabello negro y ojos azules apareció detrás de él sosteniendo una bandeja. El silencio cayó sobre la habitación. Luego los cinco comenzaron a mirarse. Y la temperatura pareció descender varios grados. Zary cerró los ojos. Otra vez no. Otra vez estaban compitiendo. Otra vez porque ella había sonreído a uno más que a los demás. Otra vez porque uno había recibido un abrazo y los otros cuatro exigían el suyo. A veces se preguntaba cómo había terminado así. Porque años atrás todo era diferente. Muy diferente. Cuando abrió los ojos por primera vez en este mundo, no existían ciudades. No existían caminos. No existían hornos. No existían murallas. Ni siquiera existía una forma adecuada de conservar alimentos. Las tribus apenas comenzaban a dominar el fuego. Y ella... Ella solo era una chica común que había reencarnado accidentalmente en aquel mundo salvaje. Peor aún. Había reencarnado como la hermana menor de la futura villana. Una villana destinada a provocar incontables desgracias. Una villana llamada Lyra. En aquel entonces, Zary estaba convencida de que su vida sería difícil. Nunca imaginó que terminaría construyendo ciudades. Nunca imaginó que cambiaría el destino de las tribus. Nunca imaginó que recibiría un sistema misterioso. Y definitivamente jamás imaginó que acabaría con cinco esposos. —Zary. —¿Sí? Los cinco hombres la miraron al mismo tiempo. —¿A quién quieres más? La sonrisa de Zary desapareció. Otra vez esa pregunta. Siempre esa pregunta. Cada. Maldito. Día. Los cinco aguardaban la respuesta. Ella observó sus rostros expectantes. Y entonces suspiró. Tal vez construir una civilización había sido más fácil que lidiar con sus esposos. Mucho más fácil. Porque la historia de Zary no comenzó con una gran ciudad. Ni con riqueza. Ni con poder. Comenzó en una pequeña tribu primitiva. Cuando una chica de otro mundo abrió los ojos y descubrió que había renacido en el lugar menos esperado. Y que su destino estaba a punto de cambiar para siempre.
Capítulo 10
Capítulo 10: El Hierro y el Futuro La celebración por la primera cosecha duró hasta bien entrada la noche. Por primera vez en muchos años, la Tribu Luna Gris tenía comida suficiente para llenar varios almacenes improvisados. Los niños corrían por toda la aldea. Los ancianos sonreían. Incluso los cazadores más escépticos admitían que Zary había tenido razón. Sin embargo, mientras todos celebraban, la joven ya estaba pensando en el siguiente paso. Porque había aprendido algo importante. Una sola innovación podía cambiar muchas vidas. Y todavía quedaban miles de problemas por resolver. Aquella noche, cuando regresó a la cabaña, abrió inmediatamente el sistema. [Puntos actuales: 472] —Vaya... Era la mayor cantidad de puntos que había tenido hasta ahora. Sin perder tiempo abrió las nuevas opciones. Inmediatamente apareció una categoría desconocida. [Metalurgia Básica.] Los ojos de Zary se iluminaron. —Por fin. Seleccionó la opción. En el mismo instante una enorme cantidad de información inundó su mente. Extracción de minerales. Fundición. Construcción de hornos. Creación de herramientas. Forja de hierro. Todo apareció ordenadamente en sus recuerdos. Cuando terminó, Zary permaneció varios segundos inmóvil. —Esto cambia completamente las cosas. Hasta ese momento, la tribu utilizaba herramientas de piedra, hueso y madera. Eran lentas. Pesadas. Poco eficientes. El hierro mejoraría absolutamente todo. La agricultura. La construcción. La caza. La minería. Prácticamente cualquier actividad. Pero antes de comenzar con la forja, Zary tenía otro asunto importante. Los cultivos de invierno. Al día siguiente reunió nuevamente a Lyra y Kael. —Tengo otra idea. —Por supuesto que la tienes —dijo Kael. —¿Cómo lo sabes? —Porque siempre tienes una. Lyra soltó una risita. Zary fingió indignarse. —Bueno, esta vez es una buena idea. —Las anteriores también lo eran. Aquella respuesta sorprendió incluso al propio Kael. Durante unos segundos se quedó mirando a otro lado. Lyra sonrió disimuladamente. Cada vez era más evidente que el zorro rojo admiraba profundamente a su hermana. Zary, por supuesto, no pareció notarlo. —Necesitamos plantar más. —¿Más? —preguntó Lyra. —Sí. —¿No acabamos de cosechar? —Precisamente por eso. Zary sacó nuevas semillas adquiridas en la tienda. —Estas crecerán durante la estación fría. Los dos la observaron. —¿La comida también puede crecer en invierno? —preguntó Kael. —Algunas sí. —Nunca había escuchado algo así. —Porque nadie lo había intentado. Aquella resp…