CHOQUE DE CONTINENTES - el séptimo
Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.
Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES
"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."
el séptimo
Capítulo 106 — El séptimo Una persona gritaba entre la multitud: —¡Tranquilos! —¡No empujen! —¡Déjenlos pasar! Pero era imposible. Había ruido. Cosplays. Luces. Música. Gente sacando fotos. Y al fondo... Venían ellos. Negro. Trajes. Lentes. Caras serias. Muchos. Demasiados. Agustín frunció el ceño. —¿Por qué hay tanto ruido...? Ya entiendo que estamos en una convención, pero... Se dio la vuelta. Y se le congeló la cara. Le tocó el hombro a Tobías. —Tobías... Tobías se giró: —¿Qué pasó? Agustín levantó lentamente el dedo y apuntó al fondo. Tobías miró. Silencio. —Mierda. —Levantó la voz—: ¡Franco! ¡Davi! ¡Leonardo! ¡Tenemos compañía! Todos miraron y sus caras cambiaron por completo. Era una fila entera de sicarios entrando, empujando a la gente y mirando fijo hacia ellos. Franco gruñó: —¿Otra vez estos perros? Davi se acomodó la ropa: —No aprendieron nada. Leonardo sentenció: —Ahora sí vienen muchos. Matías giró, los vio y suspiró profundamente mientras se acomodaba los lentes. —Bueno... No queda de otra. El que empiece a pelear, abra espacio. Nuestro objetivo es escapar... ¡Y volver al avión! Apenas terminó de hablar, Matías se dio la vuelta y salió corriendo a toda velocidad entre la multitud para preparar la huida. Eder, en cambio, se quedó quieto. Miró a los sicarios y, después de un segundo, sonrió. Pero fue una sonrisa diferente. No era una sonrisa de actor, ni una sonrisa para la cámara. Era una sonrisa de pelea. —Yo también voy —dijo. Hubo un instante de silencio. Todos lo miraron. Eder levantó la cabeza: —Necesito volver a sentirme vivo. Necesito volver de verdad. Necesito divertirme. Franco sonrió de lado: —Je... Este pibe ya me cae bien. Davi acotó: —La fama le chupa un huevo. Leonardo agregó con ironía: —Parece que alguien se despertó. Tobías sonrió y se acomodó el poncho. —Bueno, muchachos. Hay que abrir espacio y salir de acá. Agustín apuró: —Y rápido... Porque esos tipos vienen demasiado rápido. Eder empezó a caminar hacia el peligro, pero frenó en seco y se dio la vuelta para mirar al grupo. —Antes de pelear... Ustedes dijeron algo. Que eran seis. Todos se quedaron mudos. Eder continuó: —Y hoy yo soy el siete. Las miradas se cruzaron en un segundo tenso. Tobías admitió: —La verdad... sí. Franco asintió: —Cierto. Vos fuiste el primero, Tobías. Agustín sumó: —Yo el tercero. Davi siguió: —Yo el cuarto. Leonardo se señaló a sí mismo: —Yo el quinto... Y después de mí, el sexto fue Martín. Eder se acomodó los lentes…