Reencarne En Una Era Primitiva - Capítulo 11
Autor: Niuyee | Género: romance, harem Inverso, Harén fantasía
Sinopsis de Reencarne En Una Era Primitiva
Prólogo —¿Por qué todos están aquí? Zary abrió los ojos y observó el techo de piedra de su habitación. O mejor dicho, su enorme habitación. La habitación de la jefa de la ciudad. La habitación que compartía con cinco hombres imposiblemente guapos. Y, por desgracia, los cinco estaban presentes. —Porque es nuestra habitación —respondió una voz grave. Zary giró la cabeza. El hombre de cabello rojo y ojos escarlata estaba sentado junto a la cama, observándola con una sonrisa. —Llegué primero. —Mentira. La respuesta vino desde la ventana. El albino de ojos dorados descansaba tranquilamente apoyado contra la pared. —Yo llegué antes. —Ambos llegaron después de mí. El segundo albino, dueño de unos extraños ojos plateados, ni siquiera levantó la vista del libro que estaba leyendo. Una vena apareció en la frente de Zary. No eran niños. Eran líderes tribales. Guerreros legendarios. Los hombres más poderosos de todo el continente. Entonces, ¿por qué discutían como si tuvieran cinco años? —Zary. El hombre de cabello púrpura tomó una de sus manos. —¿Desayunaste? —Todavía no. —Perfecto. Cociné para ti. —Ella comerá lo que preparé yo. El hombre de cabello negro y ojos azules apareció detrás de él sosteniendo una bandeja. El silencio cayó sobre la habitación. Luego los cinco comenzaron a mirarse. Y la temperatura pareció descender varios grados. Zary cerró los ojos. Otra vez no. Otra vez estaban compitiendo. Otra vez porque ella había sonreído a uno más que a los demás. Otra vez porque uno había recibido un abrazo y los otros cuatro exigían el suyo. A veces se preguntaba cómo había terminado así. Porque años atrás todo era diferente. Muy diferente. Cuando abrió los ojos por primera vez en este mundo, no existían ciudades. No existían caminos. No existían hornos. No existían murallas. Ni siquiera existía una forma adecuada de conservar alimentos. Las tribus apenas comenzaban a dominar el fuego. Y ella... Ella solo era una chica común que había reencarnado accidentalmente en aquel mundo salvaje. Peor aún. Había reencarnado como la hermana menor de la futura villana. Una villana destinada a provocar incontables desgracias. Una villana llamada Lyra. En aquel entonces, Zary estaba convencida de que su vida sería difícil. Nunca imaginó que terminaría construyendo ciudades. Nunca imaginó que cambiaría el destino de las tribus. Nunca imaginó que recibiría un sistema misterioso. Y definitivamente jamás imaginó que acabaría con cinco esposos. —Zary. —¿Sí? Los cinco hombres la miraron al mismo tiempo. —¿A quién quieres más? La sonrisa de Zary desapareció. Otra vez esa pregunta. Siempre esa pregunta. Cada. Maldito. Día. Los cinco aguardaban la respuesta. Ella observó sus rostros expectantes. Y entonces suspiró. Tal vez construir una civilización había sido más fácil que lidiar con sus esposos. Mucho más fácil. Porque la historia de Zary no comenzó con una gran ciudad. Ni con riqueza. Ni con poder. Comenzó en una pequeña tribu primitiva. Cuando una chica de otro mundo abrió los ojos y descubrió que había renacido en el lugar menos esperado. Y que su destino estaba a punto de cambiar para siempre.
Capítulo 11
Capítulo 11: La Primera Forja La construcción de la primera forja de la Tribu Luna Gris comenzó apenas dos días después. Para la mayoría de los aldeanos, aquello era simplemente otra de las extrañas ideas de Zary. Sin embargo, después del éxito del agua limpia y la agricultura, muy pocos se atrevieron a cuestionarla. Si Zary decía que algo funcionaría... Probablemente funcionaría. Aquella mañana, decenas de habitantes ayudaban a transportar piedra y arcilla. Lyra organizaba los materiales. Kael supervisaba varios grupos de trabajo. Y Zary dirigía toda la operación. —Esa pared debe ser más gruesa. —Traigan más piedra. —Necesitamos dejar una abertura aquí. Los aldeanos obedecían rápidamente. Cada vez confiaban más en ella. Mientras observaba la construcción, Kael no pudo evitar sorprenderse nuevamente. No era solo que Zary tuviera ideas increíbles. Era la forma en que las llevaba a cabo. Sabía organizar personas. Resolver problemas. Tomar decisiones. Incluso el jefe de la tribu parecía seguir sus instrucciones sin discutir. Aquello era extraordinario. Y cuanto más lo pensaba... Más impresionante le parecía. Al final del día, la estructura principal estaba terminada. Era simple comparada con las forjas modernas. Pero para una tribu que apenas utilizaba herramientas de piedra, era una auténtica maravilla. Esa noche, mientras todos dormían, Zary abrió el sistema. Tenía curiosidad. Había acumulado muchos puntos. Quizás podría permitirse algo interesante. —Abrir tienda. Miles de artículos aparecieron frente a sus ojos. Herramientas. Libros. Máquinas. Tecnologías. Materiales. Y por pura nostalgia... Buscó algo familiar. —Teléfono. La pantalla cambió. Entonces apareció una larga lista. [Teléfono Inteligente Básico.] [Costo: 50,000 puntos.] [Teléfono Inteligente Avanzado.] [Costo: 300,000 puntos.] [Terminal Tecnológica Multifunción.] [Costo: 2,000,000 puntos.] Zary casi se cayó de la cama. —¡¿Qué demonios?! Sus ojos se quedaron clavados en los números. —¡¿Dos millones de puntos?! [Precio correcto.] —¡Eso es una locura! [Los teléfonos futuristas poseen numerosas funciones.] —¿Numerosas funciones? [Comunicación a larga distancia.] [Almacenamiento de información.] [Mapas.] [Herramientas de análisis.] [Bibliotecas digitales.] [Sistemas de asistencia.] [Múltiples tecnologías integradas.] Zary se quedó callada. Cuando el sistema lo explicaba así... Tenía sentido. En un mundo primitivo, un simple teléfono parecía casi un artefacto divino. —Sigo pensando que es demasiado ca…