Wind: El viento de la esperanza - El origen de las sombras
Autor: Kuro Usagi | Género: Acción, Fantasía, Reencarnación
Sinopsis de Wind: El viento de la esperanza
Un ser ha robado el poder de los antiguos Custodios, entidades que protegían los pilares del universo, desatando el caos a través de las líneas del tiempo. Su nombre es Necroid, el falso Custodio de la Realidad. Y sin saberlo, una adolescente está destinada a detenerlo. En cada línea del tiempo, en cada mundo posible, Wind siempre existe. Y en cada uno, su destino es el mismo: enfrentar al invasor del multiverso, al destructor de todo lo que pudo haber sido. Cargando con un poder que nunca pidió, Wind posee el legado de los antiguos Custodios. Dos de ellos han depositado en ella lo último que les queda. A través de batallas devastadoras, traiciones, pérdidas y reencuentros, Wind deberá descubrir quién es en realidad… Y hasta dónde puede llegar una chica con el peso del multiverso sobre sus hombros.
El origen de las sombras
Mucho antes de que el universo escuchara el nombre de Necroid, existió una guerra. No una cualquiera, sino una contienda brutal que devoró planetas enteros. En uno de esos mundos, donde los mares hervían y los cielos sangraban, el conflicto entre las facciones había alcanzado su punto más despiadado. Millones de vidas se perdieron: madres, hijos, soldados, campesinos, reyes... nadie logró escapar. En medio de ese infierno vivía un mago. Había sido padre, había sido esposo; pero ahora, solo quedaba el caparazón de un hombre roto. La guerra le había arrebatado todo. Cansado del dolor, ideó lo impensable. Durante años, recorrió los campos de batalla y los cementerios masivos, estudiando el límite exacto entre la vida y la muerte, hasta que redescubrió un principio olvidado por los siglos: Toda alma deja una sombra al morir. Y toda sombra puede renacer. Con esa premisa, el mago desarrolló una magia prohibida. Tomó los restos espirituales de los caídos y extrajo de ellos su esencia más oscura: su sombra. Les dio una forma física, les inoculó hambre y les otorgó un propósito implacable. —Vayan —les ordenó—. Vayan y devoren a quienes convirtieron este mundo en un cementerio. Así nacieron por primera vez los Umbríos. Una criatura por cada muerto; millones de sombras con forma corpórea, silenciosas y negras como la ausencia absoluta de todo. Los generales que habían iniciado la guerra no tuvieron la menor oportunidad. Sus ejércitos, ya debilitados por años de combate, cayeron en cuestión de minutos. Los Umbríos no buscaban justicia ni redención, solo cumplir su objetivo, y para lograrlo, lo consumieron todo a su paso. La guerra terminó ese mismo día y, con ella, el mago se retiró del plano conocido. Se ocultó del mundo, cargando con el peso de saber que su creación era una amenaza tan grande como la paz que había logrado instaurar. Décadas después, alguien lo encontró. Era un joven ambicioso, curioso; un aprendiz de magia proveniente de otro mundo que había escuchado las leyendas sobre una “magia capaz de dominar a la muerte”. El joven viajó a través del cosmos, cruzó portales interdimensionales, domó bestias feroces y, finalmente, dio con el paradero del viejo mago. —Enséñame —le pidió—. Esa magia… necesito aprenderla a toda costa. Pero el mago, viendo la oscuridad latente en sus ojos, se negó. —Esa magia no es un don, es una maldición. Y tú… no estás listo para cargar con ella. El joven insistió día tras día. Prometió no usarla con fines egoístas y ju…