Villano Extra: Camino hacia la Gloria - LA SANGRE JOVEN DEL BASTIÓN
Autor: Barws | Género: Fantasía épica, Isekai, Aventura, Acción, Magia, Alquimia, Academia mágica, Conquista de mazmorras, Romance, Harem, Rivalidad, Progresión de poder, Misterios del mundo, Villano extra, Status panel, Imperio Kran, Mazmorras especiales de dificultad variable, Dioses y héroes, Guerras entre naciones, Razas antiguas (elfos, enanos, hadas).
Sinopsis de Villano Extra: Camino hacia la Gloria
Un lector apasionado despierta en un mundo de fantasía dentro del cuerpo de Nicolás Harts, un niño de ocho años, hijo de un barón arruinado y marcado por el destino como un simple “villano extra”. Sin embargo, este nuevo mundo no es solo un tablero de nobles y héroes bendecidos por los dioses: está lleno de mazmorras infinitas, clasificadas desde el rango F hasta el legendario SSS, con secretos ocultos en las misteriosas mazmorras EX. Nicolás decide desafiar su papel secundario. Su camino será el de la alquimia, el arte de transformar lo imposible en poder tangible. Entre imperios, razas antiguas y guerras divinas, luchará por sobrevivir, conquistar mazmorras y demostrar que incluso un villano extra puede escribir su propia leyenda. En el continente de Maryis, bajo el Imperio Kran, comienza una historia de superación, estrategia y descubrimiento, donde cada decisión puede significar gloria… o la muerte más inesperada.
LA SANGRE JOVEN DEL BASTIÓN
CAPÍTULO 117 LA SANGRE JOVEN DEL BASTIÓN Año 1012 — tramo tardío del gran primer añoSector Siete, capital del Imperio Kran La noche había caído sin imponerse del todo. En el Bastión de Plata, la oscuridad nunca era completa. Se quedaba a medio camino, detenida por las lámparas bajas, por los reflejos pálidos sobre la roca vitrificada y por el flujo constante de gente que todavía caminaba de una sala a otra como si el edificio no hubiera aceptado aún que el día debía terminar. El salón medio de mando estaba encendido. No por ceremonia. Por necesidad. Sobre la mesa larga de madera vitrificada se amontonaban tablillas, mapas, hojas de registro, marcas de tinta y tres tazas de té que ya se habían enfriado lo bastante como para delatar que llevaban demasiado tiempo ahí. Una olla pequeña seguía templando en un soporte lateral. El aroma de la salvia, de la tinta y del propio cansancio flotaba en el aire con la precisión de las cosas que ya han dejado de ser improvisación y todavía no han llegado a costumbre. Nicolás Harts estaba de pie en el lado corto de la mesa, con las manos apoyadas sobre los bordes y la mirada baja sobre el plano del Bastión de Plata. No parecía cansado. Parecía algo peor: alguien que ya había aceptado que el agotamiento iba a dejar de ser una excepción y pasaba a formar parte del trabajo. A la derecha, Lyra sostenía una tablilla con el parte de la Vanguardia Vítrea. Tenía una marca seca de barro en una bota y una pequeña línea roja en el nudillo de la mano izquierda. Había terminado el entrenamiento hacía una hora y el día seguía reclamándole la espalda como si todavía no le bastara. Al otro lado de la mesa, Elara von Fillmore tenía extendidas dos placas de lectura, una regla de metal fino y una serie de anotaciones tan apretadas que parecían más una amenaza que un registro. No levantaba la vista. No hacía falta. En aquel salón, cuando Elara von Fillmore estaba en silencio, el silencio siempre significaba que estaba evaluando qué parte del Bastión iba a protestar primero si todos seguían fingiendo que podía crecer sin pagar el precio. Seraphina von Lassur seguía de pie, junto a la pared más cercana a la puerta. No por tensión teatral. Por hábito. Llevaba armadura ligera, guantes oscuros y la espada corta todavía al costado. La jornada había terminado para la mayoría. No para una mujer que ya entendía demasiado bien que una estructura joven no se defiende solo en el momento del ataque, sino en la disciplina de cada acceso, de cada paso, de c…