Aileen - Problemas de un papá primerizo
Autor: Kuro Usagi | Género: Fantasia urbana, slice of life, drama, fantasía urbana, slice of life, novela e fantasía urbana, slice of life, novela emocional,drama, fantasía urbana, slice of life, novela emocional,
Sinopsis de Aileen
Entre ventas ambulantes, vestidos usados, atún enlatado y cajas de cartón, un joven comerciante intenta criar a una niña semihumana rescatada de una red de trata. Ella no sabe leer. Él no sabe ser padre. Pero juntos intentarán construir algo que ninguno de los dos tuvo jamás: un motivo para vivir.
Problemas de un papá primerizo
Por el momento Daniela no pudo venir a enseñar a Aileen, y durante los últimos tres días Aileen se ha puesto un poco irritable y demandante, exige más cariños de lo normal, me siento en donde sea y ella simplemente sube a mi regazo y comienza a restregarse como si no hubiera un mañana. Y como si hiciera falta, mientras estaba preparando el desayuno y creyendo que estaba durmiendo apagué la estufa abrí la puerta de la recámara y ahí estaba ella hincada, frotando la sabana con un trapo húmedo. —Quítate mancha… quítate… papá se va a enojar, me va a regañar y me va a pegar —lloraba en silencio. Me acerqué a ella y pude ver unas manchas rojizas en la sábana, luego volteó a verme con su carita húmeda por las lágrimas “no me pegues” alcanzó a balbucear y simplemente la abracé. —Calma, es normal a tu edad —intenté consolarla —¿Ya te había ocurrido antes? —Sí… —me respondió — desde que estuve con mis primeros dueños, me pegaron mucho y me hicieron lavar todo, hasta lo que no estaba sucio de mí. Según el vendedor, la primera vez que la compraron había sido hace aproximadamente tres o cuatro años, lo que tuvo que sufrir. —Dame la camiseta y date un baño rápido, yo meto esto a la lavadora —la ayudé a bajar de la cama. —¿No quieres que los lave? —preguntó angustiada. —No, la lavadora lo hará —le sonreí. Al oír mi respuesta me devolvió la sonrisa y se metió a bañar. Tomé mi teléfono y llamé a la doctora. —Doctora… tengo una emergencia —encendí la lavadora. —¿Qué ocurre? —se alarmó un poquito. —Verá… lo que pasa es que… Aileen tuvo una visita… —¿Y eso que tiene que ver conmigo? —Llegó su amigo… el del calendario… y no sé qué hacer… —¡Ah, eso!... —se comenzó a reír. Mientras Aileen terminaba, recibí consejos de su parte: toallas: la recomendada por la de la farmacia, talla: también, chocolates: muchos, y descanso. Y así hice, tuve que llevarla conmigo a la farmacia, la dependiente me dio su recomendación y a la hora de pagar estuvo lo bueno. —Papá, no tienes que comprar nada si no te alcanza —me miró Aileen con su colita escondida, orejas caídas y manos en el pecho —puedo usar trapos o periódico viejo, como antes… La de la farmacia se nos quedó mirando. —No le haga caso —le sonreí —ella habla de tiempos antiguos… véndame el paquete, los chocolates y un antiinflamatorio. Volvimos a casa, y mientras ella sufría de los cólicos tuve que sacar el puesto a la entrada de la casa. Ella yacía acostada en el sillón, cubierta con una manta y con caricaturas en la televisión. —Papaaá…