Wind: El viento de la esperanza - El chico nuevo
Autor: Kuro Usagi | Género: Acción, Fantasía, Reencarnación
Sinopsis de Wind: El viento de la esperanza
Un ser ha robado el poder de los antiguos Custodios, entidades que protegían los pilares del universo, desatando el caos a través de las líneas del tiempo. Su nombre es Necroid, el falso Custodio de la Realidad. Y sin saberlo, una adolescente está destinada a detenerlo. En cada línea del tiempo, en cada mundo posible, Wind siempre existe. Y en cada uno, su destino es el mismo: enfrentar al invasor del multiverso, al destructor de todo lo que pudo haber sido. Cargando con un poder que nunca pidió, Wind posee el legado de los antiguos Custodios. Dos de ellos han depositado en ella lo último que les queda. A través de batallas devastadoras, traiciones, pérdidas y reencuentros, Wind deberá descubrir quién es en realidad… Y hasta dónde puede llegar una chica con el peso del multiverso sobre sus hombros.
El chico nuevo
El segundo semestre del primer año de secundaria comenzó sin que nadie, ni siquiera los maestros, mencionara el “extraño incidente” del estadio. Todo se había reducido a un rumor, una leyenda escolar que nadie quería confirmar ni desmentir, ni Wind, ni Ray, ni sus amigos. El mundo seguía girando, y con él, la vida de Wind. Ese lunes, al entrar al aula, Wind notó que todos murmuraban en voz baja. Algunas chicas se habían reunido en el pasillo, ajustándose los uniformes y retocándose el cabello. —¿Ya lo viste? —dijo una. —Dicen que viene de otra ciudad —susurró otra, como si fuera un actor famoso. Fue entonces cuando él entró. Alto, cabello negro ligeramente despeinado, una sonrisa despreocupada en el rostro y un aura de confianza natural. Llevaba su mochila colgada de un solo hombro y saludó con la mano al profesor, quien lo presentó sin mucha ceremonia: —Clase, les presento a Aren Lockhart, su nuevo compañero, viene transferido del Instituto Saint Aeris, espero que lo ayuden a integrarse. Wind levantó una ceja. —¿Aren Lockhart? Qué nombre más de novela. —¿Puedo sentarme aquí? —le preguntó él a Wind señalando el asiento vacío a su lado. —Claro —respondió ella sin pensarlo demasiado. No pasó mucho tiempo antes de que Aren, Wind, Nate y Lía se volvieran inseparables, Aren tenía un carisma natural, sabía escuchar, contaba historias emocionantes de sus viajes y tenía un sentido del humor que atrapaba incluso a los profesores. —Mi padre trabaja en una de las empresas más grandes del país —les dijo un día—. Así que si tienen tiempo este fin de semana, ¿qué les parece un viaje corto a la costa? Mi chofer puede llevarnos. Wind se sorprendió, Nunca había salido de la ciudad, y aunque tenía sus reservas, terminó aceptando, fueron a parques de diversiones, a acampar en zonas protegidas, incluso visitaron un observatorio abandonado que, según Aren, había pertenecido a su abuelo. Fueron meses tranquilos, extrañamente tranquilos. Y en esa tranquilidad, Lía y Aren comenzaron a pasar más tiempo juntos. Al principio eran bromas, luego caminatas por los pasillos tomados del brazo, y finalmente… una confesión en el jardín vacío de la escuela, justo antes de terminar el ciclo escolar. —Lía, ¿quieres ser mi novia? —Solo si me dejas ganar en ajedrez al menos una vez —dijo ella con una sonrisa traviesa. Y así, se besaron bajo el árbol del patio trasero. Wind y Nate, que los espiaban desde la distancia, se rieron entre dientes. —Ya era hora —dijo Wind, divertida. —Sí… —murmuró Nat…