Reencarne En Una Era Primitiva - Capítulo 13

Autor: Niuyee | Género: romance, harem Inverso, Harén fantasía

Sinopsis de Reencarne En Una Era Primitiva

Prólogo —¿Por qué todos están aquí? Zary abrió los ojos y observó el techo de piedra de su habitación. O mejor dicho, su enorme habitación. La habitación de la jefa de la ciudad. La habitación que compartía con cinco hombres imposiblemente guapos. Y, por desgracia, los cinco estaban presentes. —Porque es nuestra habitación —respondió una voz grave. Zary giró la cabeza. El hombre de cabello rojo y ojos escarlata estaba sentado junto a la cama, observándola con una sonrisa. —Llegué primero. —Mentira. La respuesta vino desde la ventana. El albino de ojos dorados descansaba tranquilamente apoyado contra la pared. —Yo llegué antes. —Ambos llegaron después de mí. El segundo albino, dueño de unos extraños ojos plateados, ni siquiera levantó la vista del libro que estaba leyendo. Una vena apareció en la frente de Zary. No eran niños. Eran líderes tribales. Guerreros legendarios. Los hombres más poderosos de todo el continente. Entonces, ¿por qué discutían como si tuvieran cinco años? —Zary. El hombre de cabello púrpura tomó una de sus manos. —¿Desayunaste? —Todavía no. —Perfecto. Cociné para ti. —Ella comerá lo que preparé yo. El hombre de cabello negro y ojos azules apareció detrás de él sosteniendo una bandeja. El silencio cayó sobre la habitación. Luego los cinco comenzaron a mirarse. Y la temperatura pareció descender varios grados. Zary cerró los ojos. Otra vez no. Otra vez estaban compitiendo. Otra vez porque ella había sonreído a uno más que a los demás. Otra vez porque uno había recibido un abrazo y los otros cuatro exigían el suyo. A veces se preguntaba cómo había terminado así. Porque años atrás todo era diferente. Muy diferente. Cuando abrió los ojos por primera vez en este mundo, no existían ciudades. No existían caminos. No existían hornos. No existían murallas. Ni siquiera existía una forma adecuada de conservar alimentos. Las tribus apenas comenzaban a dominar el fuego. Y ella... Ella solo era una chica común que había reencarnado accidentalmente en aquel mundo salvaje. Peor aún. Había reencarnado como la hermana menor de la futura villana. Una villana destinada a provocar incontables desgracias. Una villana llamada Lyra. En aquel entonces, Zary estaba convencida de que su vida sería difícil. Nunca imaginó que terminaría construyendo ciudades. Nunca imaginó que cambiaría el destino de las tribus. Nunca imaginó que recibiría un sistema misterioso. Y definitivamente jamás imaginó que acabaría con cinco esposos. —Zary. —¿Sí? Los cinco hombres la miraron al mismo tiempo. —¿A quién quieres más? La sonrisa de Zary desapareció. Otra vez esa pregunta. Siempre esa pregunta. Cada. Maldito. Día. Los cinco aguardaban la respuesta. Ella observó sus rostros expectantes. Y entonces suspiró. Tal vez construir una civilización había sido más fácil que lidiar con sus esposos. Mucho más fácil. Porque la historia de Zary no comenzó con una gran ciudad. Ni con riqueza. Ni con poder. Comenzó en una pequeña tribu primitiva. Cuando una chica de otro mundo abrió los ojos y descubrió que había renacido en el lugar menos esperado. Y que su destino estaba a punto de cambiar para siempre.

Capítulo 13

Capítulo 13: Sabores que Unen Corazones El centro de la Tribu Luna Gris estaba más animado que nunca. Decenas de aldeanos rodeaban el área de cocina improvisada mientras observaban atentamente cada movimiento de Zary. No era la primera vez que les enseñaba algo relacionado con la comida. Meses atrás ya los había sorprendido con recetas sencillas. Sin embargo, esta vez era diferente. Ahora tenían ingredientes que antes no existían. Verduras cultivadas por ellos mismos. Legumbres. Patatas. Y una cosecha abundante que les permitía experimentar sin miedo. Para muchos habitantes de la tribu, aquello seguía pareciendo un sueño. Zary colocó varios ingredientes sobre una mesa de madera. —Hoy aprenderemos a preparar varias recetas. —¿Más deliciosas que la última vez? —preguntó un niño. —Mucho más. La respuesta provocó exclamaciones emocionadas. Incluso los adultos parecían impacientes. Mientras tanto, Jared observaba con curiosidad. Como comerciante había viajado por numerosas regiones. Había probado alimentos de muchas tribus. Pero algo le decía que lo que estaba a punto de ver sería completamente distinto. Por otro lado, Kael permanecía cerca. Demasiado cerca. Lo suficientemente cerca para ayudar a Zary cuando lo necesitara. Y también lo suficientemente cerca para vigilar a cierto lobo blanco. Aunque jamás admitiría eso. —Kael. —¿Sí? —¿Puedes lavar estas verduras? —Claro. El zorro tomó el recipiente inmediatamente. Jared observó la escena. —Parece que ayudas mucho. —Porque soy útil. —Interesante respuesta. Las orejas de Kael se movieron. No le agradaba aquella conversación. Zary, completamente ajena a la pequeña rivalidad, continuó trabajando. Primero cortó varias verduras. Después preparó una sopa espesa utilizando legumbres y trozos de carne. Luego comenzó a cocinar patatas junto con especias compradas secretamente al sistema. A medida que avanzaba, los aromas comenzaron a extenderse por toda la aldea. La reacción fue inmediata. —¡Huele increíble! —Mucho mejor que la última vez. —¿Cómo puede salir un aroma así de las verduras? —Tengo hambre. Muchísima hambre. Los niños prácticamente babeaban. Incluso varios cazadores adultos parecían incapaces de apartar la vista de las ollas. Zary sonrió. Aquella reacción era exactamente la que esperaba. Mientras removía lentamente la sopa, observó a los aldeanos. Por primera vez desde que llegó a este mundo, veía rostros relajados. Personas que ya no parecían vivir preocupadas únicamente por sobrevivir al día siguiente. Y aqu…

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