El Destino de los Exorcistas Gemelos. - El Vuelo del Acero y el Sabor del Vacío
Autor: Zero012 | Género: Fantasía oscura, Acción sobrenatural, Enemies-to-lovers (Romance de enemigos a amantes), Drama psicológico.
Sinopsis de El Destino de los Exorcistas Gemelos.
En un mundo donde el "Abismo de la Sombra" devora la realidad, el Consejo de los Doce mantiene un control absoluto mediante el miedo y la manipulación. Ren, un exorcista marcado por una energía carmesí destructiva, y Aria, una prodigio de energía dorada, son forzados a una unión de "resonancia perfecta" para servir como armas del sistema. Sin embargo, su rivalidad oculta una verdad devastadora: ambos fueron creados en laboratorio, diseñados como recipientes humanos para sellar un mal antiguo. Tras descubrir que sus propios padres fueron los arquitectos de su prisión, Ren y Aria deciden dejar de ser herramientas. Ahora, bajo la fachada de soldados leales, inician una rebelión clandestina desde las sombras de la academia para desmantelar la organización que les arrebató su humanidad y su pasado.
El Vuelo del Acero y el Sabor del Vacío
El Ghoul de Asedio que se abalanzaba sobre mí exhalaba un fétido aliento cargado de vapores ácidos y azufre. Sus colosales garras de hierro rúnico cortaron el aire con un silbido agudo, buscando aplastar mi pequeño cuerpo de doce años contra las rejillas metálicas de la pasarela. No retrocedí. Un paso atrás en el muelle significaría darle tiempo a Gregory para soltar las amarras magnéticas de su barco. —¡Arthur, muévete! —gritó Kaelen a mi espalda, mientras desataba una ráfaga de proyectiles de viento que impactaron en el hombro del monstruo, haciéndolo tambalear pero sin detener su inercia letal. Visualicé el flujo de mana en mi interior. No invoqué a mis Vasallos. En su lugar, utilicé la energía de vacío pura que Vritra había refinado en mis canales mágicos. La guié hacia mis piernas, aligerando mi peso corporal hasta casi neutralizar la gravedad, y luego la concentré en mis brazos, aplicando el concepto de compactación física que mi padre me había inculcado a golpes de mandoble. Cuando las garras del Ghoul descendieron, yo ya no estaba allí. Me deslicé por el suelo húmedo, pasando exactamente por debajo de su guardia. El movimiento fue tan veloz que para los ojos de los alquimistas encapuchados pareció que me había desvanecido en una bocanada de vaho. Aparecí justo detrás del tendón de Aquiles de la bestia de asedio. Sin dudarlo, hundí la punta de mi daga de entrenamiento en la unión de la placa de hierro incrustada en su tobillo. En ese instante, liberé el pulso de mana. No fue una explosión de fuego ni un estallido ruidoso. Fue una inyección directa de Mana del Vacío en el sistema circulatorio alquímico de la criatura. El flujo denso y devorador absorbió instantáneamente la energía violácea que animaba al Ghoul, provocando que las runas de su chasis se apagaran con un agónico chirrido. La inmensa criatura de tres metros colapsó hacia adelante, cayendo pesadamente sobre la rejilla con un estruendo metálico, completamente inerte. Había neutralizado a una quimera de asedio de nivel intermedio en un solo movimiento y sin revelar una firma mágica que pudiera activar las alarmas de la isla flotante. —¿Qué...? ¿Cómo lo hizo? —tartamudeó uno de los alquimistas encapuchados, retrocediendo aterrorizado al ver que su creación de asedio había sido desactivada sin un solo conjuro de nivel alto. —Se los advertí —dijo Regina desde el otro lado del muelle. La vampiresa estaba envuelta en una danza letal. Su silueta se movía como una sombra escarlata, esquivando los a…