Reencarne En Una Era Primitiva - Capítulo 14
Autor: Niuyee | Género: romance, harem Inverso, Harén fantasía
Sinopsis de Reencarne En Una Era Primitiva
Prólogo —¿Por qué todos están aquí? Zary abrió los ojos y observó el techo de piedra de su habitación. O mejor dicho, su enorme habitación. La habitación de la jefa de la ciudad. La habitación que compartía con cinco hombres imposiblemente guapos. Y, por desgracia, los cinco estaban presentes. —Porque es nuestra habitación —respondió una voz grave. Zary giró la cabeza. El hombre de cabello rojo y ojos escarlata estaba sentado junto a la cama, observándola con una sonrisa. —Llegué primero. —Mentira. La respuesta vino desde la ventana. El albino de ojos dorados descansaba tranquilamente apoyado contra la pared. —Yo llegué antes. —Ambos llegaron después de mí. El segundo albino, dueño de unos extraños ojos plateados, ni siquiera levantó la vista del libro que estaba leyendo. Una vena apareció en la frente de Zary. No eran niños. Eran líderes tribales. Guerreros legendarios. Los hombres más poderosos de todo el continente. Entonces, ¿por qué discutían como si tuvieran cinco años? —Zary. El hombre de cabello púrpura tomó una de sus manos. —¿Desayunaste? —Todavía no. —Perfecto. Cociné para ti. —Ella comerá lo que preparé yo. El hombre de cabello negro y ojos azules apareció detrás de él sosteniendo una bandeja. El silencio cayó sobre la habitación. Luego los cinco comenzaron a mirarse. Y la temperatura pareció descender varios grados. Zary cerró los ojos. Otra vez no. Otra vez estaban compitiendo. Otra vez porque ella había sonreído a uno más que a los demás. Otra vez porque uno había recibido un abrazo y los otros cuatro exigían el suyo. A veces se preguntaba cómo había terminado así. Porque años atrás todo era diferente. Muy diferente. Cuando abrió los ojos por primera vez en este mundo, no existían ciudades. No existían caminos. No existían hornos. No existían murallas. Ni siquiera existía una forma adecuada de conservar alimentos. Las tribus apenas comenzaban a dominar el fuego. Y ella... Ella solo era una chica común que había reencarnado accidentalmente en aquel mundo salvaje. Peor aún. Había reencarnado como la hermana menor de la futura villana. Una villana destinada a provocar incontables desgracias. Una villana llamada Lyra. En aquel entonces, Zary estaba convencida de que su vida sería difícil. Nunca imaginó que terminaría construyendo ciudades. Nunca imaginó que cambiaría el destino de las tribus. Nunca imaginó que recibiría un sistema misterioso. Y definitivamente jamás imaginó que acabaría con cinco esposos. —Zary. —¿Sí? Los cinco hombres la miraron al mismo tiempo. —¿A quién quieres más? La sonrisa de Zary desapareció. Otra vez esa pregunta. Siempre esa pregunta. Cada. Maldito. Día. Los cinco aguardaban la respuesta. Ella observó sus rostros expectantes. Y entonces suspiró. Tal vez construir una civilización había sido más fácil que lidiar con sus esposos. Mucho más fácil. Porque la historia de Zary no comenzó con una gran ciudad. Ni con riqueza. Ni con poder. Comenzó en una pequeña tribu primitiva. Cuando una chica de otro mundo abrió los ojos y descubrió que había renacido en el lugar menos esperado. Y que su destino estaba a punto de cambiar para siempre.
Capítulo 14
Capítulo 14: El Primer Mercado de Luna Gris Los días posteriores a la gran comida fueron sorprendentemente tranquilos. Los cultivos de invierno crecían correctamente. La forja funcionaba mejor de lo esperado. Y la fama de la Tribu Luna Gris seguía extendiéndose por toda la región. Cada pocos días llegaban visitantes. Comerciantes. Exploradores. Cazadores curiosos. Todos querían ver con sus propios ojos los milagros que estaban ocurriendo allí. Aquella mañana, Zary observaba el movimiento desde el centro de la aldea. —Necesitamos organizarnos mejor. [Análisis correcto.] —Gracias. [De nada.] —Empiezo a creer que disfrutas respondiendo eso. [Respuesta: Correcto.] Zary decidió ignorar al sistema. A veces parecía más una persona traviesa que una inteligencia artificial. Mientras observaba a los comerciantes intercambiando pieles, herramientas y alimentos, una idea apareció en su mente. —Ya sé. Corrió inmediatamente a buscar a Lyra y Kael. Y encontró también a Jared. Últimamente parecía aparecer en todas partes. —Tengo una nueva idea. Kael suspiró. —Otra vez. —¿Por qué dices eso como si fuera algo malo? —Porque cada vez que dices eso, mi trabajo aumenta. —Pero también mejora la tribu. —Eso es verdad. Jared sonrió. —¿Qué planeas ahora? —Un mercado. Los tres la miraron. —¿Un mercado? —preguntó Lyra. —Sí. —¿Qué tiene de especial? —Que será permanente. El silencio se extendió. En aquella época, los intercambios comerciales eran esporádicos. Las tribus simplemente intercambiaban bienes cuando se encontraban. No existían lugares dedicados exclusivamente al comercio. Pero para Zary... Aquello era una oportunidad enorme. —Si construimos un lugar donde todos puedan comerciar regularmente, vendrán más visitantes. —¿Y eso es bueno? —preguntó Kael. —Muy bueno. —¿Por qué? —Porque podremos intercambiar nuestros productos por recursos que no tenemos. Jared fue el primero en comprenderlo. Sus ojos dorados brillaron. —Eso aumentaría enormemente el comercio. —Exacto. —Y también atraería más tribus. —Exactamente. Por primera vez desde que llegó, Jared parecía realmente impresionado. Porque aquella idea era simple. Pero brillante. Y nuevamente había nacido de Zary. Las obras comenzaron al día siguiente. Construyeron puestos de madera. Espacios para almacenamiento. Zonas de intercambio. Áreas de descanso para comerciantes visitantes. Todo siguiendo las instrucciones de Zary. Mientras tanto, la fama de la tribu seguía creciendo. Las herramientas de hierro eran especialmente populares…