Wind: El viento de la esperanza - Legados invisibles
Autor: Kuro Usagi | Género: Acción, Fantasía, Reencarnación
Sinopsis de Wind: El viento de la esperanza
Un ser ha robado el poder de los antiguos Custodios, entidades que protegían los pilares del universo, desatando el caos a través de las líneas del tiempo. Su nombre es Necroid, el falso Custodio de la Realidad. Y sin saberlo, una adolescente está destinada a detenerlo. En cada línea del tiempo, en cada mundo posible, Wind siempre existe. Y en cada uno, su destino es el mismo: enfrentar al invasor del multiverso, al destructor de todo lo que pudo haber sido. Cargando con un poder que nunca pidió, Wind posee el legado de los antiguos Custodios. Dos de ellos han depositado en ella lo último que les queda. A través de batallas devastadoras, traiciones, pérdidas y reencuentros, Wind deberá descubrir quién es en realidad… Y hasta dónde puede llegar una chica con el peso del multiverso sobre sus hombros.
Legados invisibles
La casa de Aren se convirtió en algo más que un refugio, era su cuartel secreto, su campo de entrenamiento y su biblioteca mágica. Entre hechizos antiguos, círculos de energía y prácticas de defensa mágica, Wind y Ray fortalecían su vínculo como guerreros y como familia. Aren los asistía con entusiasmo, guiándolos por los pocos conjuros funcionales que aún poseía su linaje. Sora, Nate y Lía también ayudaban cuando podían: preparando alimentos, registrando avances o simplemente animando a Wind cuando se frustraba. —¡Otra vez! —gritó Ray desde la otra punta del jardín—. ¡Concéntrate en el núcleo mágico, no en la explosión! Wind resopló, sacudiendo el polvo del último hechizo fallido. —¡Sí, papá! —respondió con una sonrisa retadora. Aren observaba desde el umbral de la biblioteca secreta, con un cuaderno de notas y una expresión distinta en su rostro, como si algo le pesara en el corazón. Cuando el entrenamiento de esa tarde terminó, Aren pidió hablar a solas con Ray y Wind. —Hay algo que debo contarles. Algo que… estuve investigando desde que conocí a Wind. Ray se cruzó de brazos, con gesto protector. —¿De qué se trata? Aren tragó saliva, claramente nervioso, pero decidido. —Mi padre… trabaja para una rama oculta del gobierno, un departamento que se encarga de monitorear eventos sobrenaturales. Allí conocí documentos sobre tu familia, Ray… sobre los ataques de hace años, sobre los Lockhart, y sobre ustedes. Ray frunció el ceño. —¿Nos espiaron? —No exactamente —explicó Aren—. Verás… tu familia, Ray, había firmado un acuerdo hace décadas. Uno que les permitía operar en secreto, entrenar y proteger zonas urbanas de amenazas mágicas. A cambio, el gobierno transfería una cantidad simbólica de dinero a una cuenta bancaria familiar… algo así como un subsidio por “protección y silencio”. Wind parpadeó, confundida. —¿Una cuenta? —Una cuenta que nunca fue cerrada, que siguió acumulando intereses y que aún sigue recibiendo pagos. Nadie del gobierno la tocó, por miedo a romper el pacto. Ray permaneció en silencio. Los recuerdos de sus padres, de su hermano mayor, de todo lo que perdieron, pasaron frente a sus ojos como fantasmas. —La revisé, Ray —continuó Aren—. Está a nombre de tu familia… y es una cantidad considerable. Suficiente para que no tengas que volver a trabajar. Para que puedas dedicarte a lo que verdaderamente importa: cuidar a Wind y prepararse para lo que podría venir. El silencio fue largo. Ray bajó la cabeza, sus puños temblaban, era felicidad… pero tam…