Wind: El viento de la esperanza - Llenando los espacios vacíos
Autor: Kuro Usagi | Género: Acción, Fantasía, Reencarnación
Sinopsis de Wind: El viento de la esperanza
Un ser ha robado el poder de los antiguos Custodios, entidades que protegían los pilares del universo, desatando el caos a través de las líneas del tiempo. Su nombre es Necroid, el falso Custodio de la Realidad. Y sin saberlo, una adolescente está destinada a detenerlo. En cada línea del tiempo, en cada mundo posible, Wind siempre existe. Y en cada uno, su destino es el mismo: enfrentar al invasor del multiverso, al destructor de todo lo que pudo haber sido. Cargando con un poder que nunca pidió, Wind posee el legado de los antiguos Custodios. Dos de ellos han depositado en ella lo último que les queda. A través de batallas devastadoras, traiciones, pérdidas y reencuentros, Wind deberá descubrir quién es en realidad… Y hasta dónde puede llegar una chica con el peso del multiverso sobre sus hombros.
Llenando los espacios vacíos
Había algo diferente en el aire, no era magia, aunque sí lo parecía, era la sensación de que, por primera vez en mucho tiempo, las cosas comenzaban a estar bien. El viejo refrigerador ya no hacía ruidos extraños, la alfombra que tenía años enrollada en el armario ahora adornaba la sala, y los huecos en las paredes del apartamento habían sido reparados. Raymond incluso había podido cambiar esa lámpara parpadeante que Wind siempre decía que parecía "de película de terror barata". Con el dinero que había dejado la familia de Wind, pudieron pagar todas las deudas, cambiar los muebles rotos y llenar la despensa con algo más que arroz y fideos. Wind reía cada vez que abría la puerta del refrigerador y veía que no estaba vacío. "¡Tenemos yogur! ¡Y pan con jalea!" gritaba como si fuera un tesoro legendario. Pero sin duda, lo que más la emocionó fue una caja que llegó por paquetería. —¿Eso es lo que creo? —preguntó Ray con una ceja levantada. Wind asintió con una sonrisa que no le cabía en la cara. —¡Es el juego de maquillaje que siempre quise! ¡Desde que tenía seis años lo veía en los anuncios! Abrió la caja con manos temblorosas y ojos brillantes, dentro, cada sombra de ojos, cada brocha, cada brillo labial tenía el valor simbólico de los días en que soñar con algo tan simple como pintarse era imposible. Ahora, podía jugar, experimentar, y ser niña… aunque solo fuera por un rato. Mientras tanto, Raymond dejó su trabajo en la tienda donde había trabajado tantos años. —¿Seguro que quieres hacerlo? —le preguntó uno de sus jefes mientras le entregaba los papeles finales—. Siempre tendrás un lugar aquí. Ray estrechó su mano con una sonrisa serena. —Gracias por confiar en mí y por permitirme cuidar de mi hija todo este tiempo. Ahora me toca cuidarla de otra forma… en verdad, muchas gracias. Por su parte, Sora había sido prácticamente obligada a mudarse al apartamento. —No es como si pudiera dejarte escapar después de ver cómo cocinas —le dijo Ray en broma mientras cargaba sus cajas—. Además, Wind ya te llama "mamá". Creo que perdiste el derecho a huir. Wind, desde el sofá, gritó: —¡Obvio que es mi mamá! ¡¿Quién más me compra papas, chocolates y me enseña cómo delinearme los ojos?! Sora no pudo evitar sonrojarse, cada día sentía más que esa pequeña y desordenada familia era su hogar. Y aunque los días se llenaban de nuevas rutinas y tranquilidad, el corazón de Wind no olvidaba lo que estaba por venir. Los preparativos para la boda comenzaron como un pequeño proyecto fam…