Reencarne En Una Era Primitiva - Capítulo 17
Autor: Niuyee | Género: romance, harem Inverso, Harén fantasía
Sinopsis de Reencarne En Una Era Primitiva
Prólogo —¿Por qué todos están aquí? Zary abrió los ojos y observó el techo de piedra de su habitación. O mejor dicho, su enorme habitación. La habitación de la jefa de la ciudad. La habitación que compartía con cinco hombres imposiblemente guapos. Y, por desgracia, los cinco estaban presentes. —Porque es nuestra habitación —respondió una voz grave. Zary giró la cabeza. El hombre de cabello rojo y ojos escarlata estaba sentado junto a la cama, observándola con una sonrisa. —Llegué primero. —Mentira. La respuesta vino desde la ventana. El albino de ojos dorados descansaba tranquilamente apoyado contra la pared. —Yo llegué antes. —Ambos llegaron después de mí. El segundo albino, dueño de unos extraños ojos plateados, ni siquiera levantó la vista del libro que estaba leyendo. Una vena apareció en la frente de Zary. No eran niños. Eran líderes tribales. Guerreros legendarios. Los hombres más poderosos de todo el continente. Entonces, ¿por qué discutían como si tuvieran cinco años? —Zary. El hombre de cabello púrpura tomó una de sus manos. —¿Desayunaste? —Todavía no. —Perfecto. Cociné para ti. —Ella comerá lo que preparé yo. El hombre de cabello negro y ojos azules apareció detrás de él sosteniendo una bandeja. El silencio cayó sobre la habitación. Luego los cinco comenzaron a mirarse. Y la temperatura pareció descender varios grados. Zary cerró los ojos. Otra vez no. Otra vez estaban compitiendo. Otra vez porque ella había sonreído a uno más que a los demás. Otra vez porque uno había recibido un abrazo y los otros cuatro exigían el suyo. A veces se preguntaba cómo había terminado así. Porque años atrás todo era diferente. Muy diferente. Cuando abrió los ojos por primera vez en este mundo, no existían ciudades. No existían caminos. No existían hornos. No existían murallas. Ni siquiera existía una forma adecuada de conservar alimentos. Las tribus apenas comenzaban a dominar el fuego. Y ella... Ella solo era una chica común que había reencarnado accidentalmente en aquel mundo salvaje. Peor aún. Había reencarnado como la hermana menor de la futura villana. Una villana destinada a provocar incontables desgracias. Una villana llamada Lyra. En aquel entonces, Zary estaba convencida de que su vida sería difícil. Nunca imaginó que terminaría construyendo ciudades. Nunca imaginó que cambiaría el destino de las tribus. Nunca imaginó que recibiría un sistema misterioso. Y definitivamente jamás imaginó que acabaría con cinco esposos. —Zary. —¿Sí? Los cinco hombres la miraron al mismo tiempo. —¿A quién quieres más? La sonrisa de Zary desapareció. Otra vez esa pregunta. Siempre esa pregunta. Cada. Maldito. Día. Los cinco aguardaban la respuesta. Ella observó sus rostros expectantes. Y entonces suspiró. Tal vez construir una civilización había sido más fácil que lidiar con sus esposos. Mucho más fácil. Porque la historia de Zary no comenzó con una gran ciudad. Ni con riqueza. Ni con poder. Comenzó en una pequeña tribu primitiva. Cuando una chica de otro mundo abrió los ojos y descubrió que había renacido en el lugar menos esperado. Y que su destino estaba a punto de cambiar para siempre.
Capítulo 17
Capítulo 17: El Regalo del Viento Durante varios días, la Tribu Luna Gris no habló de otra cosa que de los carruajes. Los comerciantes estaban encantados. Los agricultores podían transportar cosechas con facilidad. Los constructores movían madera y piedra sin destrozarse la espalda. Incluso los ancianos reconocían que la vida se había vuelto mucho más sencilla. Y todo gracias a una sola idea de Zary. Aquella mañana, la joven estaba sentada frente a su cabaña revisando el sistema. Todavía seguía emocionada por la enorme recompensa recibida. —Sistema, mostrar estado. Una ventana azul apareció frente a ella. [Anfitriona: Zary] [Puntos disponibles: 6,853] [Prestigio: Regional] [Misiones completadas: 12] [Infraestructuras construidas: 6] Los ojos de Zary brillaron. Casi siete mil puntos. Para ella era una fortuna. Aunque... —Sistema. [Sí.] —Muéstrame los teléfonos. La pantalla cambió. Y unos segundos después volvió a aparecer la misma tragedia de siempre. [Teléfono Inteligente Básico.] [Costo: 50,000 puntos.] —... [Observando silencio.] —No te burles. [No me estoy burlando.] —Sí lo estás haciendo. [Quizás un poco.] Zary cerró la tienda inmediatamente. No quería sufrir más. Era feliz siendo rica. Hasta que veía los precios tecnológicos. Entonces volvía a sentirse pobre. Muy pobre. Afortunadamente recordó algo importante. El molino de viento. No necesitaba comprarlo. Había sido una recompensa. —Sistema. [Sí.] —Muéstrame el plano del molino. Instantáneamente una enorme cantidad de información apareció en su mente. Engranajes. Aspas. Sistemas de molienda. Procesamiento de granos. Todo quedó perfectamente organizado. Cuando terminó de revisar la información, Zary abrió los ojos con emoción. —Esto es increíble. Porque comprendió inmediatamente la importancia de aquel invento. Hasta ese momento, los aldeanos trituraban granos manualmente usando piedras. Era lento. Cansado. Y muy poco eficiente. Pero un molino... Un molino cambiaría completamente la situación. Sin perder tiempo reunió a Lyra, Kael y Jared. —Tengo una nueva idea. —Lo sabía —dijo Kael. —¿Cómo? —Porque siempre tienes una. —Es verdad —añadió Jared sonriendo. Zary decidió ignorarlos. Tomó una rama y comenzó a dibujar. Cuando terminó, los tres observaron el boceto. —¿Qué es eso? —preguntó Lyra. —Un molino de viento. —¿Y para qué sirve? —Para producir harina mucho más rápido. Jared fue el primero en comprenderlo. Como comerciante, sabía perfectamente cuánto valor tenían los alimentos procesados. —¿Puede conve…