CHOQUE DE CONTINENTES - hermanos pai
Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.
Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES
"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."
hermanos pai
Capítulo 178: Hermanos El sol iluminaba la plaza. Una brisa suave movía los árboles. Y por un momento... Todo estaba en calma. Celeste observaba el camino desde lejos. Con los brazos cruzados. Esperando. —¿A qué hora van a llegar? —preguntó Celeste impaciente—. Dijeron que estaban viniendo. ¿Cuánto van a tardar? Diana estaba sentada bajo la sombra de un árbol. Sacó un cigarrillo, lo encendió y soltó lentamente el humo. —Hay que tener paciencia, hija. Todo a su tiempo. Celeste suspiró. —No me gusta esperar. Diana sonrió. —Eso ya lo sé. —Le dio otra pitada al cigarrillo—. Disfrutemos la tranquilidad mientras dure. Porque cuando lleguen esos muchachos... el silencio desaparece. Celeste soltó una pequeña risa. —Eso también es verdad. Diana levantó la mirada hacia el cielo. —Y voy a decirte otra cosa. Acordate de algo: esos muchachos están preparados para dejar todo cuando llegue el torneo. La sonrisa de Celeste desapareció. —Lo sé. Diana continuó: —Van a pelear con todo lo que tienen. Por sus sueños, por sus maestros, por sus familias... y por sus países. —El humo se perdió en el aire—. Todavía faltan tres representantes, pero ya puedo ver lo que son. Celeste permaneció en silencio. Luego habló, mirando hacia el horizonte. —Sí. Yo también lo sé. No van a dejar que nadie los someta. Son demasiado orgullosos para eso. —Una pequeña sonrisa apareció en su rostro—. Somos de familias diferentes. Crecimos en lugares diferentes. Vivimos cosas diferentes. Pero... ellos son como mis hermanos menores. Diana escuchó eso y comenzó a reírse. —¡Jajaja! Celeste giró la cabeza, molesta. —¿Por qué te reís? —Porque se nota que te importan —sonrió Diana—. Y mucho. Celeste se puso roja inmediatamente. —No digas esas cosas. Después se van a creer importantes. Diana soltó otra carcajada. —Claro. Seguro es eso. Celeste desvió la mirada, intentando esconder la sonrisa. Mientras tanto... Dentro de la iglesia, Juan permanecía solo. La luz atravesaba los vitrales, tiñendo las paredes de colores. Entre sus manos sostenía una fotografía vieja, una que había conservado durante años: la foto de su maestro, Alberto. Juan pasó un dedo por la imagen y sonrió. —Ya estoy haciendo mi camino, maestro. Gracias por enviármelos. El silencio llenó el lugar. Guardó la fotografía con cuidado y comenzó a caminar hacia la salida. Afuera, los muchachos esperaban en las puertas de la iglesia. Tobías tomaba mate. Franco observaba la plaza. Agustín conversaba con Davi. Leonardo miraba los negocios y Martin seg…