Aileen - Primer día en la veterinaria
Autor: Kuro Usagi | Género: Fantasia urbana, slice of life, drama, fantasía urbana, slice of life, novela e fantasía urbana, slice of life, novela emocional,drama, fantasía urbana, slice of life, novela emocional,
Sinopsis de Aileen
Entre ventas ambulantes, vestidos usados, atún enlatado y cajas de cartón, un joven comerciante intenta criar a una niña semihumana rescatada de una red de trata. Ella no sabe leer. Él no sabe ser padre. Pero juntos intentarán construir algo que ninguno de los dos tuvo jamás: un motivo para vivir.
Primer día en la veterinaria
Hoy es el segundo día desde que Aileen llegó… desde que traje a Aileen a vivir conmigo. La mañana apenas comienza, caliento el desayuno: verduras al vapor con queso asado, pronto podré comprar más comida. Fui a la recámara a despertar a Aileen. —Despierta, Aileen. Ella se sobresaltó y se cubrió como si la fuera a atacar un perro, con sus orejitas pegadas a su cabeza y su cola erizada. —Cálmate, tranquila… ven a desayunar. Me miró como intentando comprender lo que estaba pasando, momentos después me mostró una sonrisa. Saltó de la cama y tan pronto lo hizo corrió a la mesa de la cocina. —¿Te gustan? Pregunté dándome cuenta que claramente no le gustaban. —S… sí… —Masticaba con un poco de dificultad. —me las voy a terminar… solo no te enojes… —Solo come lo que puedas, no te fuerces. —Le dije ofreciéndole una sonrisa y comiéndome mis verduras." Yo tampoco quiero verduras". Le puse el vestido que le compre el día anterior, la peiné con unas coletas con cuidado de no lastimarla, tomé mi vieja mochila, guardé una libreta y lápices. —Vámonos —le dije tendiendole la mano en la puerta de la casa. Aún temerosa me dio la mano y salimos rumbo a la veterinaria. Con unas monedas que saqué de uno de mis cajones compré una lata de atún en la tienda y la guardé en la mochila con las otras cosas. —Es para que comas al mediodía si todavía no salgo. —S… sí… p… papá… —dijo susurrando. —Perdón por hacerte trabajar de más… —Descuida, malo que tuviera que dar dinero en lugar de trabajo. ¿Te imaginas? Me hubiera quedado en prenda y luego ¿Quién te cuida?... Eso último, creo que la asustó porque apretó mi mano con fuerza. Cuando llegamos al consultorio, la doctora acababa de llegar. —Creí que no vendrías —preguntó en tono burlón. —Ay doctora Irma, ya sabe que soy de palabra, soy confiable. —Dije intentando parecer seguro. —¿Sí? Entonces… ¿Dónde está lo que te encargué hace tiempo? —Respecto a eso… ya lo tengo… lo traeré la próxima vez… lo que pasa es que salimos con prisa… —me excusé —verá Aileen se quedó dormida y apenas nos dio tiempo para desayunar, perdón por traerla, no tengo con quién dejarla. La doctora miró a Aileen, luego revisó sus coletas y el vestido. De la nada le dio un ligero abrazo, su secretaria la saludó con la mano y colocó una caja grande en un rincón de la sala de espera. —Bueno… pues a trabajar —me dijo la doctora señalándome el cuarto de la limpieza. —Aileen, quédate aquí por favor, no te metas en problemas, dibuja lo que quieras en la libreta y no olvides el …