Una amistad rota en las colinas de Kioto - - "El silencio que nos separó poco a poco"
Autor: Luis Rivera | Género: Romantico
Sinopsis de Una amistad rota en las colinas de Kioto
Capítulo 1: Crecimos juntos En los barrios antiguos de Kioto, donde los cerezos florecen en primavera y el aire siempre huele a incienso y té verde, crecieron juntos Haruto y Aoi. Se conocieron a los 5 años en la puerta del templo del barrio: él le prestó su lápiz rojo cuando ella se le perdió, y ella se puso delante de él para defenderlo cuando un niño mayor le molestaba. Fueron inseparables como hermanos. Caminaban juntos por los senderos entre bambúes hacia la escuela, contaban sus secretos bajo el viejo cerezo del parque, se ayudaban con las lecciones y se reían hasta que caía la noche. Los vecinos siempre decían: "esos dos están unidos por el destino". Para Haruto, Aoi era más que una amiga: era la única que sabía que lloraba cuando su padre viajaba por trabajo y se quedaba meses lejos. —Prométeme que nunca nos separaremos —le pidió un día, sentados en el muro de piedra viendo las montañas que rodean la ciudad. —Te lo prometo para toda la vida —respondió ella, abrazándolo.
- "El silencio que nos separó poco a poco"
Llegaron los últimos años de la preparatoria. Haruto soñaba con estudiar ingeniería en Tokio; Aoi hablaba sin parar de viajar y salir de su pequeña ciudad. Pero poco a poco se volvió distante: se ponía nerviosa si le preguntaba en qué gastaba sus ahorros, evitaba contarle de sus nuevas amistades y se alejaba poco a poco, diciendo solo que estaba muy cansada por los exámenes. Haruto confiaba en ella ciegamente, así que nunca sospechó nada. Hasta que llegó la prueba más importante: el examen nacional que definía quién ganaría la única beca completa para la universidad que ambos anhelaban. Él había estudiado meses enteros, le compartió todos sus apuntes, sus resúmenes y hasta su trabajo de investigación que había preparado con tanto cariño, como siempre hacía con ella. —Todo saldrá bien —le dijo ella antes de entrar al salón, con una sonrisa que no se le veía sincera—. Nos irá genial a los dos, ya verás.