Ryuck - El niño que no huyo

Autor: Zix Meliodas | Género: de todo

Sinopsis de Ryuck

Ryuck fue un hombre que lo dio todo por su esposa, lealtad, amor dedicó cada respiro por ella,

El niño que no huyo

Ryuck volvió a lanzarse contra los bandidos. Uno intentó golpearlo con el mango de su espada, pero Ryuck se agachó y le dio un puñetazo en el estómago. —¡Gah! El bandido cayó de rodillas. —¡Maldito mocoso! Otro se abalanzó sobre Ryuck y lo golpeó en el hombro. —¡Ah! Ryuck cayó al suelo. Por un instante, todo quedó en silencio. La niña de cabello dorado lo miraba con los ojos llenos de lágrimas. —¿Por qué...? —susurró ella—. ¿Por qué me estás protegiendo? Ryuck levantó lentamente la cabeza. —No lo sé... Intentó ponerse de pie, pero sus piernas temblaban. —Supongo que... simplemente no pude irme. El líder de los bandidos caminó hacia él. —Ya basta, mocoso. Te daré una última oportunidad. Apártate y vivirás. Ryuck miró a la niña. Después miró al bandido. —No. —¿Qué dijiste? Ryuck apretó los puños. —Dije que no. El bandido levantó su espada. —¡Entonces muere! Ryuck cerró los ojos y se preparó para recibir el golpe. Pero entonces... ¡BOOM! Un enorme estruendo sacudió el bosque. El bandido salió despedido varios metros. Ryuck abrió los ojos. —¿Qué...? Una figura había aparecido detrás de ellos. Los demás bandidos palidecieron. —¡E-es un caballero! Varios soldados entraron al claro y rodearon a los bandidos. —¡Tiren las armas! Los bandidos intentaron escapar, pero fueron capturados rápidamente. Ryuck, completamente agotado, cayó sentado. La niña corrió hacia él. —¡Estás herido! Ryuck la miró confundido. —¿Y tú estás bien? Ella asintió. —Sí... Ryuck soltó un suspiro. —Entonces está bien. Y se dejó caer de espaldas. La niña se arrodilló junto a él. —¡No te duermas! Ryuck abrió un ojo. —Solo estoy cansado... —¡Pero estás sangrando! —He tenido días peores. La niña lo miró fijamente. Era la primera vez que alguien se había puesto delante de ella sin pedir nada a cambio. —¿Cómo te llamas? Ryuck permaneció callado unos segundos. —Ryuck. —Yo soy Alice. Ryuck volvió a cerrar los ojos. —Mucho gusto, Alice. Alice sonrió ligeramente. Pero en ese momento, uno de los caballeros se acercó y observó al niño cubierto de heridas. —¿Este niño te salvó? Alice asintió. —Sí. El caballero miró sorprendido a Ryuck. —¿Él solo se enfrentó a todos esos bandidos? Alice respondió: —Sí... aunque creo que no sabía ni siquiera lo que estaba haciendo. Ryuck abrió los ojos. —Oye... Alice soltó una pequeña risa. —Pero aun así me protegió. Ryuck apartó la mirada. —Ya dije que no sé por qué lo hice. Alice lo observó en silencio. Para ella, aquel día no sería algo que olvidaría jamás.

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