Wind: El viento de la esperanza - Lo que se rompió en silencio
Autor: Kuro Usagi | Género: Acción, Fantasía, Reencarnación
Sinopsis de Wind: El viento de la esperanza
Un ser ha robado el poder de los antiguos Custodios, entidades que protegían los pilares del universo, desatando el caos a través de las líneas del tiempo. Su nombre es Necroid, el falso Custodio de la Realidad. Y sin saberlo, una adolescente está destinada a detenerlo. En cada línea del tiempo, en cada mundo posible, Wind siempre existe. Y en cada uno, su destino es el mismo: enfrentar al invasor del multiverso, al destructor de todo lo que pudo haber sido. Cargando con un poder que nunca pidió, Wind posee el legado de los antiguos Custodios. Dos de ellos han depositado en ella lo último que les queda. A través de batallas devastadoras, traiciones, pérdidas y reencuentros, Wind deberá descubrir quién es en realidad… Y hasta dónde puede llegar una chica con el peso del multiverso sobre sus hombros.
Lo que se rompió en silencio
Las heridas físicas de Wind ya habían sanado. El cuerpo, al menos, se recupera con descanso. El alma… no tanto. En la escuela, los pasillos ya no eran los mismos. El ambiente parecía suspendido en una calma forzada, como si todos supieran que algo ocurrió, pero nadie se atreviera a decirlo. Aren no volvió a clases. Las noticias de lo ocurrido a su padre durante el "accidente" era lo único de lo que los medios hablaban. Durante los primeros días, Nate y Lía pensaron que tal vez solo necesitaba tiempo. Pero con cada jornada ausente, la preocupación crecía. Intentaron buscarlo en su casa. Tocaron. Llamaron. Insistieron. Pero nadie abrió. Nadie respondió. Los empleados de la familia habían sido despedidos. Lía marcaba al celular de Aren cada tarde. Cada llamada sin respuesta era una herida nueva. Hasta que, por fin, un día contestó. —¿Aren? ¡Aren, por fin! ¿Estás bien? Hubo un breve silencio. Y entonces, la voz que escuchó no era la misma. Estaba quebrada. Era fría y con rencor. —No quiero saber nada de ustedes —dijo. Y colgó. Desde ese día, Aren desapareció por completo. Su número dejó de funcionar. Nadie más lo vio. Lía se quedó con el celular en la mano, sin poder dejar de mirar la pantalla. El silencio que siguió dolía más que cualquier palabra. En la banca del parque donde solían reunirse, Wind y Nate la acompañaban. Pero no sabían qué decir. Ni cómo consolarla. Lía no lloraba. Solo apretaba los labios, con los ojos rojos de tanto contenerlo todo. —¿Fue por mí…? —preguntó Wind, en voz baja—. ¿Él me odia? —No es tu culpa —dijo Nate, abrazándola por los hombros. Pero la duda ya se había clavado en su corazón. Muy lejos de ahí, en la oscuridad de una mansión silenciosa, Aren repetía una sola idea: "Fue por ella..." "Todo es su culpa..." "Ahora estoy solo..." "Maldita..." "Confié en ella..." "Todo fue por ella…" Sus ojos, antes cálidos, ahora estaban vacíos. Donde antes había admiración, ahora había resentimiento. Donde antes hubo promesas y apoyoahora había odio. Una parte de él se rompió esa noche. Y aunque nadie más lo sabía… Esa grieta comenzaba a abrir la puerta a algo mucho más oscuro.