CHOQUE DE CONTINENTES - viento de un animal

Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.

Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES

"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."

viento de un animal

Capítulo 210: Viento de un animal ​Tobías frnució el ceño mientras observaba fijamente la pelea. ​—Entonces... ¿es como un animal que aprende movimientos? ​Andrés levantó una mano, dudoso. ​—¿O como una copiadora que copia los movimientos de los demás? ​Juan negó lentamente con la cabeza, manteniendo la mirada en el bardo. ​—No... Yo no lo describiría ni como un animal, ni como una copiadora. ​Franco lo miró intrigado, metiendo las manos en los bolsillos. ​—¿Entonces como qué? ​Juan se quedó pensativo unos segundos. Buscaba la forma correcta de explicarlo para que la banda lo entendiera. De pronto, sonrió apenas. ​—Ya sé. ​Todos lo miraron, esperando. Juan preguntó: ​—¿Ustedes recuerdan cuando a un niño le regalan su primera bicicleta? ​Franco sonrió, recordando. ​—Se pone feliz, obvio. ​Davi levantó el brazo con entusiasmo. ​—¡Grita de felicidad! ​Gael soltó una risa. ​—Y sale corriendo a presumirla con todos los chicos del barrio. ​Andrés agregó, detallista. ​—Seguro que también le pone figuritas o la decora para que quede picante. ​Leonardo bajó un poco la mirada, con un toque de nostalgia. ​—Yo solamente miraba a los otros niños andar en bicicleta... Nunca tuve una. ​Agustín se rascó la cabeza, haciendo memoria. ​—La verdad... yo no recuerdo mucho de mi infancia. ​Martin habló con total tranquilidad. ​—Yo tampoco tuve una bicicleta de chico. ​Tobías sonrió apenas, dándole la derecha. ​—Yo tampoco. ​Franco pensó unos segundos y metió su bocado. ​—Ahora que lo decís... ni me acuerdo. Cuando uno era chico se le olvidan muchas cosas de la infancia. ​Juan los observó a todos, completamente sorprendido por el trasfondo rústico de sus amigos. ​—La verdad... me dejaron sin palabras. ​En ese momento, García levantó la mano para poner orden. ​—¿Puedo decir algo? ​Juan asintió con respeto. ​—Claro, dale. ​García respondió con firmeza: ​—Aprender a andar en bicicleta. ​Juan sonrió, iluminado. ​—Exactamente. Eso mismo quería decir. ​García volvió a clavarle la mirada a Pedro, cruzándose de brazos, y señaló hacia el frente. ​—Pero... ¿qué tiene que ver aprender a andar en bicicleta con él? Yo les enseñé a mis hijos a andar en bici. ¿Qué relación tiene con todo este bardo? ​Leonardo se rascó la nuca, confundido. ​—La verdad... yo tampoco le encuentro la lógica. ​Tobías asintió, apoyándolo. ​—Yo tampoco. ​Martin levantó los hombros, desentendiéndose con gracia. ​—Yo mejor no opino... Nunca aprendí a andar. ​Franco cruzó los brazos, serio. ​—No entiendo cuál es tu idea…

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