Reencarne En Una Era Primitiva - Capítulo 22
Autor: Niuyee | Género: romance, harem Inverso, Harén fantasía
Sinopsis de Reencarne En Una Era Primitiva
Prólogo —¿Por qué todos están aquí? Zary abrió los ojos y observó el techo de piedra de su habitación. O mejor dicho, su enorme habitación. La habitación de la jefa de la ciudad. La habitación que compartía con cinco hombres imposiblemente guapos. Y, por desgracia, los cinco estaban presentes. —Porque es nuestra habitación —respondió una voz grave. Zary giró la cabeza. El hombre de cabello rojo y ojos escarlata estaba sentado junto a la cama, observándola con una sonrisa. —Llegué primero. —Mentira. La respuesta vino desde la ventana. El albino de ojos dorados descansaba tranquilamente apoyado contra la pared. —Yo llegué antes. —Ambos llegaron después de mí. El segundo albino, dueño de unos extraños ojos plateados, ni siquiera levantó la vista del libro que estaba leyendo. Una vena apareció en la frente de Zary. No eran niños. Eran líderes tribales. Guerreros legendarios. Los hombres más poderosos de todo el continente. Entonces, ¿por qué discutían como si tuvieran cinco años? —Zary. El hombre de cabello púrpura tomó una de sus manos. —¿Desayunaste? —Todavía no. —Perfecto. Cociné para ti. —Ella comerá lo que preparé yo. El hombre de cabello negro y ojos azules apareció detrás de él sosteniendo una bandeja. El silencio cayó sobre la habitación. Luego los cinco comenzaron a mirarse. Y la temperatura pareció descender varios grados. Zary cerró los ojos. Otra vez no. Otra vez estaban compitiendo. Otra vez porque ella había sonreído a uno más que a los demás. Otra vez porque uno había recibido un abrazo y los otros cuatro exigían el suyo. A veces se preguntaba cómo había terminado así. Porque años atrás todo era diferente. Muy diferente. Cuando abrió los ojos por primera vez en este mundo, no existían ciudades. No existían caminos. No existían hornos. No existían murallas. Ni siquiera existía una forma adecuada de conservar alimentos. Las tribus apenas comenzaban a dominar el fuego. Y ella... Ella solo era una chica común que había reencarnado accidentalmente en aquel mundo salvaje. Peor aún. Había reencarnado como la hermana menor de la futura villana. Una villana destinada a provocar incontables desgracias. Una villana llamada Lyra. En aquel entonces, Zary estaba convencida de que su vida sería difícil. Nunca imaginó que terminaría construyendo ciudades. Nunca imaginó que cambiaría el destino de las tribus. Nunca imaginó que recibiría un sistema misterioso. Y definitivamente jamás imaginó que acabaría con cinco esposos. —Zary. —¿Sí? Los cinco hombres la miraron al mismo tiempo. —¿A quién quieres más? La sonrisa de Zary desapareció. Otra vez esa pregunta. Siempre esa pregunta. Cada. Maldito. Día. Los cinco aguardaban la respuesta. Ella observó sus rostros expectantes. Y entonces suspiró. Tal vez construir una civilización había sido más fácil que lidiar con sus esposos. Mucho más fácil. Porque la historia de Zary no comenzó con una gran ciudad. Ni con riqueza. Ni con poder. Comenzó en una pequeña tribu primitiva. Cuando una chica de otro mundo abrió los ojos y descubrió que había renacido en el lugar menos esperado. Y que su destino estaba a punto de cambiar para siempre.
Capítulo 22
Capítulo 22: La Primera Biblioteca La noticia de la nueva recompensa se extendió rápidamente por toda Luna Gris. Una biblioteca. La mayoría de los aldeanos no entendía completamente lo que significaba. Pero sabían dos cosas. Primera: estaba relacionada con el conocimiento. Segunda: Zary parecía extremadamente emocionada. Y eso era suficiente para despertar la curiosidad de todos. Aquella misma mañana, Zary abrió el sistema. —Sistema, reclamar recompensa. [Recompensa reclamada.] [Biblioteca Básica desbloqueada.] Una enorme cantidad de información apareció inmediatamente frente a ella. Listas de libros. Manuales. Atlas. Enciclopedias básicas. Guías de agricultura. Libros de matemáticas. Textos de historia. Introducciones a las ciencias. Y mucho más. Los ojos de Zary brillaron. —Esto es increíble. Porque aunque la biblioteca se llamara "básica", para un mundo tan atrasado era prácticamente un tesoro nacional. Aquello contenía suficiente conocimiento para transformar generaciones enteras. --- Durante los días siguientes, la tribu trabajó en un nuevo edificio. Uno más grande que la escuela. Más resistente. Y especialmente diseñado para proteger libros. Los aldeanos todavía no comprendían por qué los libros eran tan importantes. Pero confiaban en Zary. Así que ayudaron sin cuestionar demasiado. Cuando finalmente la construcción estuvo terminada, Zary colocó cuidadosamente los primeros ejemplares en las estanterías. El resultado fue impresionante. Filas y filas de libros. Decenas de títulos. Cientos de páginas llenas de conocimiento. Para alguien de su antiguo mundo aquello era normal. Pero para Luna Gris... Era algo extraordinario. --- La inauguración reunió a gran parte de la tribu. Los aldeanos entraban lentamente. Observaban las estanterías. Los libros. Las mesas. Y las lámparas cuidadosamente colocadas. Muchos parecían nerviosos. Como si estuvieran entrando en un lugar sagrado. —¿Todos esos libros contienen conocimiento? —preguntó un anciano. —Sí. —¿Todo aquí dentro? —Todo. El anciano observó las estanterías durante varios segundos. —Increíble. Sin embargo, pronto apareció un pequeño problema. Los aldeanos querían leer. Pero todavía no podían hacerlo correctamente. Apenas llevaban unas semanas aprendiendo. Muchos seguían practicando las letras más básicas. Algunos podían leer palabras sencillas. Otros todavía estaban aprendiendo los sonidos. Un niño abrió un libro. —Z...a... Frunció el ceño. —¿Qué dice? —Zanahoria —respondió Zary sonriendo. —Ah... El niño vo…