Reencarne En Una Era Primitiva - Capítulo 23
Autor: Niuyee | Género: romance, harem Inverso, Harén fantasía
Sinopsis de Reencarne En Una Era Primitiva
Prólogo —¿Por qué todos están aquí? Zary abrió los ojos y observó el techo de piedra de su habitación. O mejor dicho, su enorme habitación. La habitación de la jefa de la ciudad. La habitación que compartía con cinco hombres imposiblemente guapos. Y, por desgracia, los cinco estaban presentes. —Porque es nuestra habitación —respondió una voz grave. Zary giró la cabeza. El hombre de cabello rojo y ojos escarlata estaba sentado junto a la cama, observándola con una sonrisa. —Llegué primero. —Mentira. La respuesta vino desde la ventana. El albino de ojos dorados descansaba tranquilamente apoyado contra la pared. —Yo llegué antes. —Ambos llegaron después de mí. El segundo albino, dueño de unos extraños ojos plateados, ni siquiera levantó la vista del libro que estaba leyendo. Una vena apareció en la frente de Zary. No eran niños. Eran líderes tribales. Guerreros legendarios. Los hombres más poderosos de todo el continente. Entonces, ¿por qué discutían como si tuvieran cinco años? —Zary. El hombre de cabello púrpura tomó una de sus manos. —¿Desayunaste? —Todavía no. —Perfecto. Cociné para ti. —Ella comerá lo que preparé yo. El hombre de cabello negro y ojos azules apareció detrás de él sosteniendo una bandeja. El silencio cayó sobre la habitación. Luego los cinco comenzaron a mirarse. Y la temperatura pareció descender varios grados. Zary cerró los ojos. Otra vez no. Otra vez estaban compitiendo. Otra vez porque ella había sonreído a uno más que a los demás. Otra vez porque uno había recibido un abrazo y los otros cuatro exigían el suyo. A veces se preguntaba cómo había terminado así. Porque años atrás todo era diferente. Muy diferente. Cuando abrió los ojos por primera vez en este mundo, no existían ciudades. No existían caminos. No existían hornos. No existían murallas. Ni siquiera existía una forma adecuada de conservar alimentos. Las tribus apenas comenzaban a dominar el fuego. Y ella... Ella solo era una chica común que había reencarnado accidentalmente en aquel mundo salvaje. Peor aún. Había reencarnado como la hermana menor de la futura villana. Una villana destinada a provocar incontables desgracias. Una villana llamada Lyra. En aquel entonces, Zary estaba convencida de que su vida sería difícil. Nunca imaginó que terminaría construyendo ciudades. Nunca imaginó que cambiaría el destino de las tribus. Nunca imaginó que recibiría un sistema misterioso. Y definitivamente jamás imaginó que acabaría con cinco esposos. —Zary. —¿Sí? Los cinco hombres la miraron al mismo tiempo. —¿A quién quieres más? La sonrisa de Zary desapareció. Otra vez esa pregunta. Siempre esa pregunta. Cada. Maldito. Día. Los cinco aguardaban la respuesta. Ella observó sus rostros expectantes. Y entonces suspiró. Tal vez construir una civilización había sido más fácil que lidiar con sus esposos. Mucho más fácil. Porque la historia de Zary no comenzó con una gran ciudad. Ni con riqueza. Ni con poder. Comenzó en una pequeña tribu primitiva. Cuando una chica de otro mundo abrió los ojos y descubrió que había renacido en el lugar menos esperado. Y que su destino estaba a punto de cambiar para siempre.
Capítulo 23
Capítulo 23: El Orden de una Nueva Era Con la escuela funcionando y la biblioteca abierta, Luna Gris había alcanzado un nivel de organización que ninguna otra tribu cercana podía imaginar. Sin embargo, para Zary aquello también significaba nuevos problemas. Más habitantes. Más comercio. Más cultivos. Más almacenes. Más responsabilidades. Y cada vez resultaba más difícil controlarlo todo ella sola. Aquella mañana se encontraba revisando varios registros escritos por sus alumnos más avanzados. Aunque todavía cometían errores, el progreso era evidente. —Nada mal. Una sonrisa apareció en su rostro. Apenas unos meses atrás nadie sabía leer. Ahora algunos niños ya podían escribir frases sencillas. Aquello era un avance enorme. —Sistema. [Presente.] —¿Alguna recomendación? [La administración actual resulta ineficiente.] —Lo suponía. [Se recomienda crear una estructura organizativa.] —Ya estaba pensando en eso. La respuesta confirmó sus sospechas. Luna Gris necesitaba algo más que innovación. Necesitaba organización. --- Esa misma tarde reunió a los principales miembros de la tribu. Agricultores. Cazadores. Artesanos. Comerciantes. Y algunos de los estudiantes más destacados. Cuando todos estuvieron presentes, Zary desplegó varios papeles sobre una mesa. —Necesitamos dividir responsabilidades. Los aldeanos intercambiaron miradas. —¿Dividirlas? —Sí. —¿Por qué? —Porque una sola persona no puede encargarse de todo para siempre. Aquella afirmación sorprendió a muchos. Especialmente porque la mayoría pensaba que Zary era capaz de hacer cualquier cosa. —Crearemos departamentos. —¿Departamentos? —Grupos especializados. Agricultura. Construcción. Educación. Comercio. Almacenamiento. Poco a poco fue explicando cada función. Al principio muchos parecían confundidos. Pero conforme avanzaba la explicación comenzaron a comprender. Y cuanto más entendían... Más sentido tenía. --- Durante los siguientes días se eligieron responsables para cada área. Personas competentes. Trabajadoras. Y respetadas por la tribu. El resultado fue inmediato. Las tareas comenzaron a organizarse mejor. Los registros mejoraron. Los almacenes se volvieron más eficientes. Y los problemas se resolvían más rápido. Por primera vez, Luna Gris empezaba a funcionar como algo más que una simple tribu. --- Mientras tanto, Kael seguía apareciendo cerca de Zary con una frecuencia cada vez más sospechosa. Al menos sospechosa para cualquiera excepto para la propia Zary. Aquella tarde ella estaba dibujando un nuevo …