CHOQUE DE CONTINENTES - el tiempo es valioso
Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.
Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES
"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."
el tiempo es valioso
Capítulo 237 — El tiempo es valioso La Primera Regla de Roraima Rodrigo observó detenidamente el cadáver del enorme dinosaurio. La sangre oscura seguía cayendo lentamente, empapando la tierra bajo sus pies. Frunció el ceño con preocupación. —Yo creo que tenemos que movernos de aquí de inmediato —sentenció Rodrigo. Todos lo miraron en silencio. —Vamos a atraer a más animales —continuó, señalando el enorme cuerpo caído—. Van a oler la sangre desde kilómetros... Y no vendrán solos. Vendrán en manada. Matías asintió de inmediato, comprendiendo la gravedad de la situación. —Tiene razón. Nos movemos ahora mismo. Tobías se acomodó el poncho con firmeza. —Bueno... ¡A moverse rápido entonces! Franco miró con desconfianza hacia los alrededores, apurando el paso. —Ni loco me quedo acá. No sabemos cuánto tiempo tenemos antes de que esto se llene de bichos. Agustín asintió, sintiendo la presión del ambiente. —Y cada minuto que pasa... es peor. Davi dio un paso adelante, liderando la marcha junto a Matías. —Entonces... ¿Qué carajo estamos esperando? ¡Vamos! Acecho en las Sombras Leonardo tragó saliva con dificultad, apurando el paso. —Vamos... salgamos de acá. De repente, Martín levantó la cabeza y frenó en seco. —Escuchen... Todos guardaron un silencio sepulcral. Entre la espesa vegetación de la montaña, comenzaron a escucharse rugidos lejanos. Crujidos de ramas rotas. Pisadas pesadas e imponentes que hacían vibrar el suelo. Martín sonrió con una mezcla de adrenalina y rústica diversión. —Los animales ya vienen. Eder Ramiro miró fijamente hacia la densa selva. —Sí... y cada vez están más cerca de nuestra posición. García cerró los puños, preparándose para lo peor. —No podemos perder ni un solo segundo más de tiempo. Andrés observó por última vez el cadáver del dinosaurio que dejaron atrás. —La sangre los está llamando. Es un festín para ellos. Juan aguzó el oído al escuchar otro rugido salvaje. —Cada vez se oyen más cerca... están encima. Gael señaló sorprendido los árboles cercanos al cuerpo del dinosaurio. —Miren... ya empezaron a devorarlo. Pedro observó con asombro cómo otras siluetas y criaturas hambrientas aparecían rápidamente entre las sombras de los árboles. Comprendió la situación inmediatamente. —Ellos ya saben perfectamente lo que tienen que hacer. Rodrigo comenzó a caminar a paso firme. Sin mirar atrás ni un solo segundo, dijo con total tranquilidad: —Les voy a enseñar la primera regla de Roraima. Todos los pibes lo escucharon con atención en medio de la h…