Reencarne En Una Era Primitiva - Capítulo 26

Autor: Niuyee | Género: romance, harem Inverso, Harén fantasía

Sinopsis de Reencarne En Una Era Primitiva

Prólogo —¿Por qué todos están aquí? Zary abrió los ojos y observó el techo de piedra de su habitación. O mejor dicho, su enorme habitación. La habitación de la jefa de la ciudad. La habitación que compartía con cinco hombres imposiblemente guapos. Y, por desgracia, los cinco estaban presentes. —Porque es nuestra habitación —respondió una voz grave. Zary giró la cabeza. El hombre de cabello rojo y ojos escarlata estaba sentado junto a la cama, observándola con una sonrisa. —Llegué primero. —Mentira. La respuesta vino desde la ventana. El albino de ojos dorados descansaba tranquilamente apoyado contra la pared. —Yo llegué antes. —Ambos llegaron después de mí. El segundo albino, dueño de unos extraños ojos plateados, ni siquiera levantó la vista del libro que estaba leyendo. Una vena apareció en la frente de Zary. No eran niños. Eran líderes tribales. Guerreros legendarios. Los hombres más poderosos de todo el continente. Entonces, ¿por qué discutían como si tuvieran cinco años? —Zary. El hombre de cabello púrpura tomó una de sus manos. —¿Desayunaste? —Todavía no. —Perfecto. Cociné para ti. —Ella comerá lo que preparé yo. El hombre de cabello negro y ojos azules apareció detrás de él sosteniendo una bandeja. El silencio cayó sobre la habitación. Luego los cinco comenzaron a mirarse. Y la temperatura pareció descender varios grados. Zary cerró los ojos. Otra vez no. Otra vez estaban compitiendo. Otra vez porque ella había sonreído a uno más que a los demás. Otra vez porque uno había recibido un abrazo y los otros cuatro exigían el suyo. A veces se preguntaba cómo había terminado así. Porque años atrás todo era diferente. Muy diferente. Cuando abrió los ojos por primera vez en este mundo, no existían ciudades. No existían caminos. No existían hornos. No existían murallas. Ni siquiera existía una forma adecuada de conservar alimentos. Las tribus apenas comenzaban a dominar el fuego. Y ella... Ella solo era una chica común que había reencarnado accidentalmente en aquel mundo salvaje. Peor aún. Había reencarnado como la hermana menor de la futura villana. Una villana destinada a provocar incontables desgracias. Una villana llamada Lyra. En aquel entonces, Zary estaba convencida de que su vida sería difícil. Nunca imaginó que terminaría construyendo ciudades. Nunca imaginó que cambiaría el destino de las tribus. Nunca imaginó que recibiría un sistema misterioso. Y definitivamente jamás imaginó que acabaría con cinco esposos. —Zary. —¿Sí? Los cinco hombres la miraron al mismo tiempo. —¿A quién quieres más? La sonrisa de Zary desapareció. Otra vez esa pregunta. Siempre esa pregunta. Cada. Maldito. Día. Los cinco aguardaban la respuesta. Ella observó sus rostros expectantes. Y entonces suspiró. Tal vez construir una civilización había sido más fácil que lidiar con sus esposos. Mucho más fácil. Porque la historia de Zary no comenzó con una gran ciudad. Ni con riqueza. Ni con poder. Comenzó en una pequeña tribu primitiva. Cuando una chica de otro mundo abrió los ojos y descubrió que había renacido en el lugar menos esperado. Y que su destino estaba a punto de cambiar para siempre.

Capítulo 26

Capítulo 26: Libros para el Futuro La integración de los refugiados avanzó mejor de lo que nadie esperaba. Las nuevas viviendas seguían construyéndose. Los cultivos crecían. La escuela recibía cada vez más alumnos. Y la biblioteca comenzaba a llenarse de visitantes. Aunque la mayoría todavía tenía dificultades para leer correctamente. Algunos podían reconocer palabras sencillas. Otros apenas estaban aprendiendo las letras. Pero el entusiasmo era enorme. Y para Zary, aquello era lo importante. Porque una vez que las personas aprendían a leer... El conocimiento podía expandirse por sí solo. --- Una mañana, mientras revisaba las nuevas calles del barrio de refugiados, una notificación apareció frente a ella. [Evento completado: Integración exitosa de refugiados.] [Recompensa especial disponible.] —¿Otra recompensa? [Correcto.] —Mostrar. Varias ventanas aparecieron. Pero esta vez no contenían planos. Ni herramientas. Ni semillas. Eran libros. Muchísimos libros. [Colección de Medicina Tradicional Básica.] [Manual de Hierbas Medicinales.] [Guía de Tratamientos Naturales.] [Atlas Ilustrado de Plantas Curativas.] [Compendio de Enfermedades Comunes.] Los ojos de Zary se abrieron. —¿Medicina? [Conocimientos adecuados para el nivel actual de desarrollo.] —Esto es increíble. La joven comenzó a revisar rápidamente el contenido. Las páginas contenían dibujos. Explicaciones. Propiedades de distintas hierbas. Preparación de remedios. Métodos tradicionales para tratar heridas, infecciones leves, fiebres y otras enfermedades comunes. No era medicina moderna. Pero para aquel mundo representaba un tesoro. --- Sin embargo, después de varios minutos de lectura, Zary tomó una decisión. Cerró los libros. Y los guardó cuidadosamente. —Todavía no. [¿Motivo?] —La mayoría de las personas aún está aprendiendo a leer. El sistema permaneció en silencio. —No sirve de nada abrir una escuela de medicina si primero no saben leer correctamente los libros. [Análisis correcto.] —Además, quiero hacerlo bien. Aquello era importante. Demasiado importante. Un error en agricultura podía arruinar una cosecha. Un error en construcción podía dañar una vivienda. Pero un error médico podía costar vidas. Por eso decidió esperar. Cuando el nivel educativo fuera más alto... Entonces enseñaría medicina. --- Aun así, aquello no significaba que no planificara el futuro. Esa misma noche comenzó a dibujar nuevos proyectos. Entre ellos apareció una idea que la emocionó especialmente. Un nuevo edificio para la es…

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