CHOQUE DE CONTINENTES - la sangre latina
Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.
Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES
"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."
la sangre latina
Capítulo 266 — La sangre latina Un cielo completamente azul... La brisa tropical acariciaba las alas del avión. El océano parecía inmóvil. Celeste mantenía el avión firme rumbo a la Isla de Combate. No apartaba la vista del horizonte. Diana dormía tranquilamente en su asiento. Su respiración era lenta, como si nada pudiera despertarla. Matías observaba la computadora de navegación cuando una notificación apareció en la pantalla: "Transmisión en vivo." La abrió. Vio a Luna Rivera anunciando que Latinoamérica tenía un tiempo límite para presentarse. Luego, apareció un enorme reloj: 9: 59... 9:58... El silencio llenó la cabina. Los ojos de Matías cambiaron por completo. Su mandíbula se tensó y sus venas comenzaron a marcarse. De pronto... ¡¡CRAAASH!! De un puñetazo destrozó toda la computadora. Pedazos de pantalla salieron volando por toda la cabina. Su mano quedó completamente ensangrentada. Matías respiraba con furia. —Hijos de puta... ¿Así quieren jugar conmigo... europeos? Bajó lentamente la cabeza. La sangre caía desde sus nudillos. —Van a conocer... la sangre latina. Su voz se volvió todavía más pesada. —Ya me hicieron enojar... europeos de mierda. Apretó el puño. —Le faltaron el respeto... A MIS PELEADORES. El silencio volvió. —Ustedes la tuvieron fácil... Nosotros jamás. Nunca nos regalaron absolutamente nada. Miró por la ventana. —¿Y ahora vienen a ponernos un tiempo límite? —sonrió con rabia—. Acaban de cavar su propia tumba. La sangre seguía cayendo al piso del avión. Tac... Tac... Tac... Los trece representantes observaron a Matías sin decir una sola palabra: Tobías Franco Agustín Davi Leonardo Martín Eder Ramiro García Andrés Juan Gael Pedro Rodrigo Nadie hablaba. Todos comprendían perfectamente la situación. Matías levantó lentamente la cabeza. Sus ojos ardían de determinación. —Que se preparen... —hizo una pausa y una sonrisa apareció en su rostro—. Porque ahora... nos toca hablar a nosotros. El rugido de los motores del avión rompió el silencio. La Isla de Combate ya podía verse en el horizonte.