CHOQUE DE CONTINENTES - la ley de la selva

Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.

Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES

"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."

la ley de la selva

Capítulo 269: La ley de la selva En el palco principal, Enzo observaba el cielo con los brazos cruzados mientras el viento movía lentamente su saco. —¿Cuánto falta para que lleguen? El mayordomo miró el horizonte. —La verdad, mi señor... no lo sé. —Hizo una pequeña pausa—. Pero tengo el presentimiento de que van a hacer una entrada increíble. Enzo soltó una leve sonrisa. —¿Eso me vas a decir? La verdad... no puedo llevarte la contra. Siempre terminás teniendo razón. José cruzó los brazos, incrédulo. —Yo no lo creo, señor. Para mí... no van a llegar. Enzo soltó una pequeña risa y negó con la cabeza. —Ay, José... qué poca paciencia tenés. —Señaló al mayordomo—. Si él dice eso... es porque algo va a pasar. Miró nuevamente hacia las nubes. —Me hiciste acordar de algo. José levantó una ceja. —¿De qué, jefe? —De la ley de la selva. José frunció el ceño, confundido. —¿La ley de la selva? ¿Qué tiene que ver eso? Enzo caminó lentamente por el palco. —Todavía te falta aprender muchas cosas, muchacho. Yo pensaba que eras muy inteligente... pero todavía te queda bastante por descubrir. Los años enseñan cosas que ningún libro puede explicar. Respiró hondo y continuó: —Muchos creen que la ley de la selva significa que el fuerte aplasta al débil. —Negó con la cabeza y levantó un dedo—. Pero no siempre fue así. Fue popularizada por Rudyard Kipling. En su historia, la ley de la selva era un código de honor. Un conjunto de reglas para proteger a la manada... no era simple salvajismo. Enzo miró la arena repleta de personas y una sonrisa misteriosa apareció en su rostro. —Pero... tengo el presentimiento de que hoy vamos a ver una ley de la selva completamente diferente. José permaneció en silencio. Las palabras de su jefe lo habían tomado totalmente por sorpresa. En ese instante, Enzo levantó lentamente la vista hacia el cielo. A lo lejos, entre las nubes, una pequeña silueta comenzaba a acercarse. Enzo sonrió. —Parece... que ya vienen

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