Reencarne En Una Era Primitiva - Capítulo 27

Autor: Niuyee | Género: romance, harem Inverso, Harén fantasía

Sinopsis de Reencarne En Una Era Primitiva

Prólogo —¿Por qué todos están aquí? Zary abrió los ojos y observó el techo de piedra de su habitación. O mejor dicho, su enorme habitación. La habitación de la jefa de la ciudad. La habitación que compartía con cinco hombres imposiblemente guapos. Y, por desgracia, los cinco estaban presentes. —Porque es nuestra habitación —respondió una voz grave. Zary giró la cabeza. El hombre de cabello rojo y ojos escarlata estaba sentado junto a la cama, observándola con una sonrisa. —Llegué primero. —Mentira. La respuesta vino desde la ventana. El albino de ojos dorados descansaba tranquilamente apoyado contra la pared. —Yo llegué antes. —Ambos llegaron después de mí. El segundo albino, dueño de unos extraños ojos plateados, ni siquiera levantó la vista del libro que estaba leyendo. Una vena apareció en la frente de Zary. No eran niños. Eran líderes tribales. Guerreros legendarios. Los hombres más poderosos de todo el continente. Entonces, ¿por qué discutían como si tuvieran cinco años? —Zary. El hombre de cabello púrpura tomó una de sus manos. —¿Desayunaste? —Todavía no. —Perfecto. Cociné para ti. —Ella comerá lo que preparé yo. El hombre de cabello negro y ojos azules apareció detrás de él sosteniendo una bandeja. El silencio cayó sobre la habitación. Luego los cinco comenzaron a mirarse. Y la temperatura pareció descender varios grados. Zary cerró los ojos. Otra vez no. Otra vez estaban compitiendo. Otra vez porque ella había sonreído a uno más que a los demás. Otra vez porque uno había recibido un abrazo y los otros cuatro exigían el suyo. A veces se preguntaba cómo había terminado así. Porque años atrás todo era diferente. Muy diferente. Cuando abrió los ojos por primera vez en este mundo, no existían ciudades. No existían caminos. No existían hornos. No existían murallas. Ni siquiera existía una forma adecuada de conservar alimentos. Las tribus apenas comenzaban a dominar el fuego. Y ella... Ella solo era una chica común que había reencarnado accidentalmente en aquel mundo salvaje. Peor aún. Había reencarnado como la hermana menor de la futura villana. Una villana destinada a provocar incontables desgracias. Una villana llamada Lyra. En aquel entonces, Zary estaba convencida de que su vida sería difícil. Nunca imaginó que terminaría construyendo ciudades. Nunca imaginó que cambiaría el destino de las tribus. Nunca imaginó que recibiría un sistema misterioso. Y definitivamente jamás imaginó que acabaría con cinco esposos. —Zary. —¿Sí? Los cinco hombres la miraron al mismo tiempo. —¿A quién quieres más? La sonrisa de Zary desapareció. Otra vez esa pregunta. Siempre esa pregunta. Cada. Maldito. Día. Los cinco aguardaban la respuesta. Ella observó sus rostros expectantes. Y entonces suspiró. Tal vez construir una civilización había sido más fácil que lidiar con sus esposos. Mucho más fácil. Porque la historia de Zary no comenzó con una gran ciudad. Ni con riqueza. Ni con poder. Comenzó en una pequeña tribu primitiva. Cuando una chica de otro mundo abrió los ojos y descubrió que había renacido en el lugar menos esperado. Y que su destino estaba a punto de cambiar para siempre.

Capítulo 27

Capítulo 27: Un Accidente Inesperado Luna Gris continuaba creciendo a un ritmo impresionante. Las nuevas viviendas avanzaban rápidamente. Los refugiados ya comenzaban a sentirse parte de la comunidad. La escuela seguía ampliándose. Y la futura mansión de Zary poco a poco dejaba de ser un simple dibujo para convertirse en un proyecto real. Aquella mañana, Zary estaba revisando algunos planos recién adquiridos del sistema. Además de arquitectura, había recibido nuevos conocimientos relacionados con agricultura avanzada y administración urbana. Todo parecía marchar perfectamente. Hasta que ocurrió un pequeño accidente. --- Zary caminaba por una de las calles nuevas cargando varios pergaminos. Estaba tan concentrada pensando en futuras construcciones que no prestó atención a lo que tenía delante. Al mismo tiempo, Kael venía en dirección contraria. Él sí la había visto. Y, como de costumbre, estaba distraído observándola. Ninguno reaccionó a tiempo. —¡Ah! —¡Cuidado! Los dos chocaron. Los pergaminos salieron volando. Y por una combinación de mala suerte, sorpresa y pérdida de equilibrio... Sus rostros quedaron peligrosamente cerca. Demasiado cerca. Y antes de que cualquiera pudiera reaccionar... Sus labios se rozaron. Durante un instante. Un brevísimo instante. Pero ocurrió. El tiempo pareció detenerse. Zary abrió mucho los ojos. Kael se quedó completamente inmóvil. Y los dos permanecieron congelados varios segundos. Hasta que finalmente lograron separarse. —¿Eh? —... —... El silencio resultó tan incómodo que casi podía tocarse. Entonces ocurrió algo aún más extraño. Las orejas rojizas de Kael comenzaron a ponerse rojas. Muy rojas. Luego sus mejillas. Y finalmente prácticamente todo su rostro. Parecía una antorcha. Zary observó la escena. Y de repente soltó una pequeña risa. —Bueno... Kael seguía sin reaccionar. —Supongo que ahora tendrás que casarte conmigo. El zorro quedó petrificado. Completamente petrificado. Sus ojos rojos se abrieron aún más. Y el color de su rostro aumentó. Algo que parecía imposible unos segundos antes. —Yo... —... —... No logró decir absolutamente nada. Zary terminó riéndose. —Es broma. Kael seguía sin responder. —Oye. Nada. —Kael. Todavía nada. —No te lo tomes en serio. Aquello pareció devolverle parcialmente la capacidad de pensar. —Ah. Fue todo lo que consiguió decir. Un glorioso y elegante "ah". Zary volvió a reír. Recogió los pergaminos caídos. Y continuó caminando como si nada hubiera ocurrido. Completamente tranquila. Porque para…

MangaLatam