Reencarne En Una Era Primitiva - Capítulo 28

Autor: Niuyee | Género: romance, harem Inverso, Harén fantasía

Sinopsis de Reencarne En Una Era Primitiva

Prólogo —¿Por qué todos están aquí? Zary abrió los ojos y observó el techo de piedra de su habitación. O mejor dicho, su enorme habitación. La habitación de la jefa de la ciudad. La habitación que compartía con cinco hombres imposiblemente guapos. Y, por desgracia, los cinco estaban presentes. —Porque es nuestra habitación —respondió una voz grave. Zary giró la cabeza. El hombre de cabello rojo y ojos escarlata estaba sentado junto a la cama, observándola con una sonrisa. —Llegué primero. —Mentira. La respuesta vino desde la ventana. El albino de ojos dorados descansaba tranquilamente apoyado contra la pared. —Yo llegué antes. —Ambos llegaron después de mí. El segundo albino, dueño de unos extraños ojos plateados, ni siquiera levantó la vista del libro que estaba leyendo. Una vena apareció en la frente de Zary. No eran niños. Eran líderes tribales. Guerreros legendarios. Los hombres más poderosos de todo el continente. Entonces, ¿por qué discutían como si tuvieran cinco años? —Zary. El hombre de cabello púrpura tomó una de sus manos. —¿Desayunaste? —Todavía no. —Perfecto. Cociné para ti. —Ella comerá lo que preparé yo. El hombre de cabello negro y ojos azules apareció detrás de él sosteniendo una bandeja. El silencio cayó sobre la habitación. Luego los cinco comenzaron a mirarse. Y la temperatura pareció descender varios grados. Zary cerró los ojos. Otra vez no. Otra vez estaban compitiendo. Otra vez porque ella había sonreído a uno más que a los demás. Otra vez porque uno había recibido un abrazo y los otros cuatro exigían el suyo. A veces se preguntaba cómo había terminado así. Porque años atrás todo era diferente. Muy diferente. Cuando abrió los ojos por primera vez en este mundo, no existían ciudades. No existían caminos. No existían hornos. No existían murallas. Ni siquiera existía una forma adecuada de conservar alimentos. Las tribus apenas comenzaban a dominar el fuego. Y ella... Ella solo era una chica común que había reencarnado accidentalmente en aquel mundo salvaje. Peor aún. Había reencarnado como la hermana menor de la futura villana. Una villana destinada a provocar incontables desgracias. Una villana llamada Lyra. En aquel entonces, Zary estaba convencida de que su vida sería difícil. Nunca imaginó que terminaría construyendo ciudades. Nunca imaginó que cambiaría el destino de las tribus. Nunca imaginó que recibiría un sistema misterioso. Y definitivamente jamás imaginó que acabaría con cinco esposos. —Zary. —¿Sí? Los cinco hombres la miraron al mismo tiempo. —¿A quién quieres más? La sonrisa de Zary desapareció. Otra vez esa pregunta. Siempre esa pregunta. Cada. Maldito. Día. Los cinco aguardaban la respuesta. Ella observó sus rostros expectantes. Y entonces suspiró. Tal vez construir una civilización había sido más fácil que lidiar con sus esposos. Mucho más fácil. Porque la historia de Zary no comenzó con una gran ciudad. Ni con riqueza. Ni con poder. Comenzó en una pequeña tribu primitiva. Cuando una chica de otro mundo abrió los ojos y descubrió que había renacido en el lugar menos esperado. Y que su destino estaba a punto de cambiar para siempre.

Capítulo 28

Capítulo 28: La Mansión de Zary Los rumores sobre el accidente entre Zary y Kael efectivamente comenzaron a circular. Por suerte, nadie hablaba de ello abiertamente frente a los involucrados. Por desgracia para Kael... Eso no impedía que algunas personas sonrieran de forma sospechosa cuando él aparecía cerca de Zary. Y cada vez que eso ocurría, sus orejas rojizas se tensaban inmediatamente. Zary, por supuesto, no entendía nada. Pensaba que los aldeanos simplemente estaban de buen humor. --- Mientras tanto, el proyecto de la mansión finalmente comenzó. Después de semanas revisando planos y realizando modificaciones, Zary decidió cuál sería el diseño definitivo. La futura residencia sería enorme. Mucho más grande que cualquier vivienda existente en Luna Gris. Tendría varias plantas. Una biblioteca privada. Salas de estudio. Patios interiores. Habitaciones para invitados. Almacenes. Y espacio suficiente para futuras ampliaciones. Aquella mañana fue a inspeccionar el terreno elegido. La acompañaban Kael y Jared. Ambos se habían ofrecido a ayudar. Por supuesto, ninguno reconocería que también querían pasar tiempo con ella. --- —Aquí irá la entrada principal. Zary señaló una zona despejada. —Allá estarán los jardines. Luego señaló otra área. —Y aquí la biblioteca. Jared observó el enorme terreno. Cuanto más escuchaba, más sorprendido parecía. Finalmente no pudo evitar preguntar: —Zary. —¿Sí? —¿Por qué quieres una casa tan grande? Kael también dirigió su atención hacia ella. Era una pregunta que ambos llevaban tiempo preguntándose. Zary se quedó pensativa durante unos segundos. Luego una sonrisa traviesa apareció en su rostro. Una sonrisa que normalmente anunciaba problemas. —Para mis futuros cien maridos, por supuesto. El silencio fue inmediato. Absoluto. Total. Kael quedó inmóvil. Jared también. Los dos parecían haber dejado de procesar información. —... —... —... Zary tuvo que esforzarse para no reírse. Las expresiones de ambos eran demasiado buenas. Finalmente Kael logró reaccionar. —¿Cien? Su voz sonó extrañamente débil. —¿Cien? repitió Jared unos segundos después. Zary ya no pudo contenerse más. Comenzó a reír. —Obviamente es una broma. Los dos hombres bestia se quedaron quietos. Procesando la nueva información. Y luego... Suspiraron. Aliviados. Muy aliviados. Tanto que Zary terminó riéndose todavía más. —De verdad se lo creyeron. —La forma en que lo dijiste sonó seria. murmuró Jared. —Exacto. añadió Kael. —Eso significa que soy buena actriz. —O peligrosa. …

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