CHOQUE DE CONTINENTES - el conejillo de indias
Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.
Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES
"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."
el conejillo de indias
Capítulo 284 — El conejillo de Indias Diego aún se apretaba el abdomen, tratando de recuperar el aire mientras el dolor le recorría todo el cuerpo. Su respiración era pesada. Su mirada estaba completamente desencajada. Llena de ira. Del otro lado de la arena... Rodrigo comenzó a levantarse lentamente. Como si nada hubiera pasado. Se sacudió el polvo de los hombros. Acomodó su ropa. Después levantó la cabeza. Sus ojos fríos se clavaron sobre Diego. La sonrisa amarillenta seguía dibujada en su rostro. Pero ahora... Ya no parecía la sonrisa de una persona. Parecía la de un depredador que acababa de encontrar una presa interesante. Rodrigo suspiró. —Bueno... —Ya hablé mucho. Extendió lentamente ambas manos hacia Diego. —Empecemos con la investigación... Hizo una breve pausa. Su sonrisa se ensanchó. —Mi conejillo de Indias. —Voy a disfrutar estudiarte. Un escalofrío recorrió la espalda de Diego. El aire de la arena cambió por completo. Pesado. Denso. Como si todo el estadio hubiera dejado de respirar. Por primera vez desde que comenzó el torneo... El campeón europeo dejó de ver a un rival frente a él. Sintió que las paredes del ring comenzaban a cerrarse. Como si estuviera atrapado dentro de un oscuro laberinto... ...buscando desesperadamente una salida que no existía. Rodrigo inclinó apenas la cabeza. —¿Qué pasa, conejillo de Indias? —¿Te vas a quedar ahí arrodillado... —O vamos a pelear? Diego apretó los dientes. Las venas de su cuello comenzaron a marcarse. Se puso de pie de un salto. Sus ojos estaban llenos de furia. Miró fijamente a Rodrigo. Rodrigo soltó una pequeña risa. —Ahora sí... —El conejito se puso serio. Abrió lentamente su guardia. Sin dejar de sonreír. —Entonces... —Empecemos a bailar... —...conejillo de Indias. Los dos permanecieron inmóviles. Nadie dio el primer paso. Toda la arena quedó en silencio. Ni el público... Ni los bombos... Ni siquiera Luna Rivera se atrevía a hablar. Solo se escuchaba el viento atravesando el estadio. Dos miradas. Dos voluntades. Dos continentes. Y un combate que acababa de entrar en una nueva etapa.