CHOQUE DE CONTINENTES - el precio de cada golpe
Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.
Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES
"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."
el precio de cada golpe
Capítulo 289 — El precio de cada golpe Diego respiraba con dificultad. De un tirón... sujetó la remera de Rodrigo. Rodrigo hizo exactamente lo mismo. Los dos quedaron pegados, frente a frente. Ninguno estaba dispuesto a retroceder un solo milímetro. De repente... ¡THUD! Diego lanzó un cabezazo brutal. Rodrigo respondió de inmediato con otro. ¡THUD! ¡THUD! ¡THUD! Los impactos comenzaron a repetirse sin piedad. Toda la arena podía escuchar el sonido seco y horripilante de los cráneos chocando entre sí. Luna Rivera se llevó ambas manos a la cabeza en la cabina. —¡Ay, Dios mío! —Cerró los ojos por un instante ante la violencia de la escena—. ¡Hasta a mí me duelen esos cabezazos! Miró nuevamente el combate con el micrófono temblando. —¡Querido público! ¡Parece que Diego ya se olvidó por completo del dolor de sus manos! Mientras tanto, en la enfermería del estadio... Una mujer observaba atentamente la transmisión. Era Valentina. Sostenía una taza de café entre las manos mientras sus ojos seguían cada movimiento de Diego en el monitor. Recordó el momento exacto en que los puños del español habían golpeado repetidamente el concreto de la pared y comenzó a analizar la situación: —Fractura del boxeador... —murmuró para sí misma—. Posible lesión en el quinto metacarpiano. Los nudillos presentan un desgaste importante, además de cortes e inflamación severa. Tomó un sorbo de café sin desviar la mirada. —Los tendones y ligamentos de la muñeca también deben estar sufriendo... Si continúa golpeando así, la mano perderá fuerza poco a poco. Y cada impacto será infinitamente más doloroso que el anterior. Valentina sonrió levemente. —Ese paraguayo... —Apoyó la taza sobre la mesa—. Sabe exactamente lo que está haciendo. No intenta ganar rápido; está destruyendo las herramientas de su rival. Volvió a tomar el café, sin apartar la vista de la pantalla. Una pequeña sonrisa apareció en su rostro. —Qué interesante... Creo que voy a disfrutar mucho este torneo