Reencarne En Una Era Primitiva - Capítulo 29

Autor: Niuyee | Género: romance, harem Inverso, Harén fantasía

Sinopsis de Reencarne En Una Era Primitiva

Prólogo —¿Por qué todos están aquí? Zary abrió los ojos y observó el techo de piedra de su habitación. O mejor dicho, su enorme habitación. La habitación de la jefa de la ciudad. La habitación que compartía con cinco hombres imposiblemente guapos. Y, por desgracia, los cinco estaban presentes. —Porque es nuestra habitación —respondió una voz grave. Zary giró la cabeza. El hombre de cabello rojo y ojos escarlata estaba sentado junto a la cama, observándola con una sonrisa. —Llegué primero. —Mentira. La respuesta vino desde la ventana. El albino de ojos dorados descansaba tranquilamente apoyado contra la pared. —Yo llegué antes. —Ambos llegaron después de mí. El segundo albino, dueño de unos extraños ojos plateados, ni siquiera levantó la vista del libro que estaba leyendo. Una vena apareció en la frente de Zary. No eran niños. Eran líderes tribales. Guerreros legendarios. Los hombres más poderosos de todo el continente. Entonces, ¿por qué discutían como si tuvieran cinco años? —Zary. El hombre de cabello púrpura tomó una de sus manos. —¿Desayunaste? —Todavía no. —Perfecto. Cociné para ti. —Ella comerá lo que preparé yo. El hombre de cabello negro y ojos azules apareció detrás de él sosteniendo una bandeja. El silencio cayó sobre la habitación. Luego los cinco comenzaron a mirarse. Y la temperatura pareció descender varios grados. Zary cerró los ojos. Otra vez no. Otra vez estaban compitiendo. Otra vez porque ella había sonreído a uno más que a los demás. Otra vez porque uno había recibido un abrazo y los otros cuatro exigían el suyo. A veces se preguntaba cómo había terminado así. Porque años atrás todo era diferente. Muy diferente. Cuando abrió los ojos por primera vez en este mundo, no existían ciudades. No existían caminos. No existían hornos. No existían murallas. Ni siquiera existía una forma adecuada de conservar alimentos. Las tribus apenas comenzaban a dominar el fuego. Y ella... Ella solo era una chica común que había reencarnado accidentalmente en aquel mundo salvaje. Peor aún. Había reencarnado como la hermana menor de la futura villana. Una villana destinada a provocar incontables desgracias. Una villana llamada Lyra. En aquel entonces, Zary estaba convencida de que su vida sería difícil. Nunca imaginó que terminaría construyendo ciudades. Nunca imaginó que cambiaría el destino de las tribus. Nunca imaginó que recibiría un sistema misterioso. Y definitivamente jamás imaginó que acabaría con cinco esposos. —Zary. —¿Sí? Los cinco hombres la miraron al mismo tiempo. —¿A quién quieres más? La sonrisa de Zary desapareció. Otra vez esa pregunta. Siempre esa pregunta. Cada. Maldito. Día. Los cinco aguardaban la respuesta. Ella observó sus rostros expectantes. Y entonces suspiró. Tal vez construir una civilización había sido más fácil que lidiar con sus esposos. Mucho más fácil. Porque la historia de Zary no comenzó con una gran ciudad. Ni con riqueza. Ni con poder. Comenzó en una pequeña tribu primitiva. Cuando una chica de otro mundo abrió los ojos y descubrió que había renacido en el lugar menos esperado. Y que su destino estaba a punto de cambiar para siempre.

Capítulo 29

Capítulo 29: Los Primeros Lectores La construcción de la mansión de Zary avanzaba sorprendentemente rápido. Gracias a los nuevos planos adquiridos mediante el sistema y a la creciente cantidad de trabajadores disponibles, los cimientos ya estaban terminados. Muchos aldeanos se detenían a observar la enorme estructura en desarrollo. Algunos incluso pensaban que sería el edificio más impresionante de todo el Continente Bestia. Y sinceramente... Probablemente tenían razón. --- Aquella mañana, Zary recibió otra recompensa educativa. [Progreso académico detectado.] [Recompensa otorgada.] [Colección de Urbanismo Intermedio.] [Colección de Planificación Urbana.] [Atlas de Diseño de Ciudades.] [+2,500 puntos.] Los ojos de Zary brillaron. —¡Perfecto! Aquellos libros eran exactamente lo que necesitaba. Durante horas permaneció estudiándolos. Calles principales. Distritos especializados. Sistemas de drenaje. Plazas públicas. Mercados. Áreas residenciales. Todo estaba detallado cuidadosamente. Mientras pasaba las páginas, una idea comenzó a formarse en su mente. Luna Gris ya no debía ser considerada una aldea. Pronto tampoco sería una simple tribu. Estaba convirtiéndose en algo mucho mayor. Una auténtica ciudad. --- Mientras tanto, la escuela también seguía progresando. Los estudiantes más avanzados comenzaban a mostrar resultados extraordinarios. Aquella tarde, Zary decidió realizar una pequeña prueba. Entregó varios libros sencillos. Luego observó a los alumnos. —Quiero que intenten leerlos solos. Los niños intercambiaron miradas nerviosas. Era un desafío importante. Sin embargo, comenzaron. Lentamente. Palabra por palabra. Página por página. Y para sorpresa de muchos... Algunos lo lograron. Un niño terminó el primer libro completo. Luego una niña terminó otro. Después varios más. El aula estalló en celebración. Los propios alumnos parecían incapaces de creerlo. Porque por primera vez estaban leyendo sin ayuda. Zary sintió una enorme felicidad. Aquello era exactamente lo que había esperado. Los primeros lectores de Luna Gris. Los primeros habitantes capaces de aprender directamente de los libros. Era un momento histórico. --- Al salir de la escuela encontró a Kael esperándola. —¿Terminaste las clases? —Sí. —Debes estar cansada. —Un poco. Kael le entregó una pequeña bolsa de frutas. —Toma. Zary sonrió. —Gracias. —Pensé que tendrías hambre. —Eres muy amable. Kael se quedó callado unos segundos. —Solo contigo. Zary parpadeó. Luego sonrió nuevamente. —Qué considerado. K…

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