CHOQUE DE CONTINENTES - la enfermería
Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.
Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES
"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."
la enfermería
Capítulo 299 — La enfermería En la tranquilidad de la enfermería, Valentina se estiró sobre la silla mientras soltaba un largo bostezo. En ese momento... Toc, toc. —Adelante. La puerta se abrió y un asistente médico entró empujando una camilla. —Señorita Valentina... Ya tenemos al primer paciente. Valentina tomó una tablet del escritorio. —Perfecto, empecemos a trabajar —levantó la vista—. ¿Y el otro paciente? El asistente respondió enseguida: —Los representantes de Latinoamérica lo están trayendo. Valentina asintió. —Entendido. Comenzó a revisar el historial médico de Diego. Las radiografías aparecieron en la pantalla y frunció el ceño. —Las manos quedaron bastante mal... Amplió las imágenes: varias fracturas, inflamación severa y lesiones en los nudillos. —Va a necesitar cirugía —deslizó el dedo sobre la pantalla—. Habrá que fijar los huesos con placas o tornillos. Después, un largo proceso de fisioterapia para recuperar la movilidad de los dedos. Cerró la tablet por unos segundos. —Por suerte... va a volver a pelear. Solo necesitará tiempo. Luego abrió el expediente del segundo paciente: Rodrigo. Valentina comenzó a leer: —Heridas superficiales en ambos ojos, golpes menores y fatiga muscular... Sonrió. —Nada grave. Leyó el protocolo: Lavar los ojos con suero fisiológico, eliminar cualquier resto de suciedad, revisar que no haya lesiones internas y proteger la zona sin ejercer presión. Apoyó nuevamente la tablet sobre el escritorio. —El campeón solo necesita una buena limpieza en los ojos y una revisión completa para asegurarnos de que no tenga lesiones ocultas. Volvió a recostarse en la silla y se masajeó la frente mientras soltaba una pequeña risa. —Lo único que puedo decir... es que estos dos sujetos sí saben darme trabajo. Apenas terminó la frase, escuchó nuevamente pasos acercándose por el pasillo. Los representantes de Latinoamérica ya estaban llegando con Rodrigo.