Reencarne En Una Era Primitiva - Capítulo 3

Autor: Niuyee | Género: romance, harem Inverso, Harén fantasía

Sinopsis de Reencarne En Una Era Primitiva

Prólogo —¿Por qué todos están aquí? Zary abrió los ojos y observó el techo de piedra de su habitación. O mejor dicho, su enorme habitación. La habitación de la jefa de la ciudad. La habitación que compartía con cinco hombres imposiblemente guapos. Y, por desgracia, los cinco estaban presentes. —Porque es nuestra habitación —respondió una voz grave. Zary giró la cabeza. El hombre de cabello rojo y ojos escarlata estaba sentado junto a la cama, observándola con una sonrisa. —Llegué primero. —Mentira. La respuesta vino desde la ventana. El albino de ojos dorados descansaba tranquilamente apoyado contra la pared. —Yo llegué antes. —Ambos llegaron después de mí. El segundo albino, dueño de unos extraños ojos plateados, ni siquiera levantó la vista del libro que estaba leyendo. Una vena apareció en la frente de Zary. No eran niños. Eran líderes tribales. Guerreros legendarios. Los hombres más poderosos de todo el continente. Entonces, ¿por qué discutían como si tuvieran cinco años? —Zary. El hombre de cabello púrpura tomó una de sus manos. —¿Desayunaste? —Todavía no. —Perfecto. Cociné para ti. —Ella comerá lo que preparé yo. El hombre de cabello negro y ojos azules apareció detrás de él sosteniendo una bandeja. El silencio cayó sobre la habitación. Luego los cinco comenzaron a mirarse. Y la temperatura pareció descender varios grados. Zary cerró los ojos. Otra vez no. Otra vez estaban compitiendo. Otra vez porque ella había sonreído a uno más que a los demás. Otra vez porque uno había recibido un abrazo y los otros cuatro exigían el suyo. A veces se preguntaba cómo había terminado así. Porque años atrás todo era diferente. Muy diferente. Cuando abrió los ojos por primera vez en este mundo, no existían ciudades. No existían caminos. No existían hornos. No existían murallas. Ni siquiera existía una forma adecuada de conservar alimentos. Las tribus apenas comenzaban a dominar el fuego. Y ella... Ella solo era una chica común que había reencarnado accidentalmente en aquel mundo salvaje. Peor aún. Había reencarnado como la hermana menor de la futura villana. Una villana destinada a provocar incontables desgracias. Una villana llamada Lyra. En aquel entonces, Zary estaba convencida de que su vida sería difícil. Nunca imaginó que terminaría construyendo ciudades. Nunca imaginó que cambiaría el destino de las tribus. Nunca imaginó que recibiría un sistema misterioso. Y definitivamente jamás imaginó que acabaría con cinco esposos. —Zary. —¿Sí? Los cinco hombres la miraron al mismo tiempo. —¿A quién quieres más? La sonrisa de Zary desapareció. Otra vez esa pregunta. Siempre esa pregunta. Cada. Maldito. Día. Los cinco aguardaban la respuesta. Ella observó sus rostros expectantes. Y entonces suspiró. Tal vez construir una civilización había sido más fácil que lidiar con sus esposos. Mucho más fácil. Porque la historia de Zary no comenzó con una gran ciudad. Ni con riqueza. Ni con poder. Comenzó en una pequeña tribu primitiva. Cuando una chica de otro mundo abrió los ojos y descubrió que había renacido en el lugar menos esperado. Y que su destino estaba a punto de cambiar para siempre.

Capítulo 3

Capítulo 3: El Primer Chocolate Durante los días siguientes, Zary comenzó a recorrer los alrededores de la Tribu Luna Gris. Mientras los demás cazaban o recolectaban frutas, ella observaba cuidadosamente cada rincón. Piedras. Arena. Arcilla. Madera. Plantas. Todo podía convertirse en recursos. Todo podía convertirse en puntos. —Sistema, evaluar. [Hierba silvestre común.] [Valor: 1 punto por cada diez unidades.] —Sistema, evaluar. [Arcilla primitiva.] [Valor: 3 puntos por bloque.] Los ojos de Zary brillaron. Aquello era mucho mejor de lo que esperaba. Durante dos días enteros se dedicó a recolectar materiales. Al venderlos al sistema, su cantidad de puntos aumentó rápidamente. [Puntos actuales: 37] —Nada mal. La sonrisa de Zary se hizo más amplia. Era la primera vez desde que llegó a ese mundo que sentía que las cosas avanzaban. Aquella noche abrió la tienda del sistema nuevamente. La lista parecía aún más extensa que antes. Había cientos de objetos. Miles. Tal vez millones. Algunos eran baratos. Otros tenían precios absurdamente altos. Mientras revisaba distraídamente, algo llamó su atención. [Chocolate de leche.] [Costo: 5 puntos.] Zary parpadeó. Luego volvió a mirar. —¿Chocolate? La palabra casi le provocó lágrimas. Desde que había llegado a ese mundo solo había comido carne asada, frutas silvestres y raíces. Ver un simple chocolate la llenó de nostalgia. Recordó las tiendas. Los supermercados. Las cafeterías. Todo aquello parecía pertenecer a otra vida. Sin pensarlo demasiado, presionó comprar. Un instante después apareció una pequeña barra de chocolate en su inventario. Zary la sacó. El aroma dulce inundó inmediatamente el aire. —Dios mío... Por un momento estuvo tentada a comérsela. Toda. Ella sola. Pero entonces pensó en alguien. Lyra. La villana de la novela. La hermana mayor que, desde que despertó, había estado cuidándola. Aunque en el futuro se convertiría en una antagonista, la Lyra actual todavía era una buena persona. Una hermana cariñosa. Alguien importante para ella. —Supongo que puedo compartir. A la mañana siguiente encontró a Lyra cerca de la zona donde secaban pieles. Su hermana estaba trabajando. Como siempre. Ayudando a la tribu. —Lyra. —¿Sí? —Tengo algo para ti. La joven de cabello plateado levantó la vista. Zary sacó el chocolate. Naturalmente no tenía envoltura. La había retirado antes para evitar preguntas imposibles de responder. Lyra observó el extraño objeto marrón. —¿Qué es eso? —Comida. —Nunca había visto algo así. —Yo tampoco…

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