Villano Extra: Camino hacia la Gloria - El Peso del Linaje y la Primera Transmutación
Autor: Barws | Género: Fantasía épica, Isekai, Aventura, Acción, Magia, Alquimia, Academia mágica, Conquista de mazmorras, Romance, Harem, Rivalidad, Progresión de poder, Misterios del mundo, Villano extra, Status panel, Imperio Kran, Mazmorras especiales de dificultad variable, Dioses y héroes, Guerras entre naciones, Razas antiguas (elfos, enanos, hadas).
Sinopsis de Villano Extra: Camino hacia la Gloria
Un lector apasionado despierta en un mundo de fantasía dentro del cuerpo de Nicolás Harts, un niño de ocho años, hijo de un barón arruinado y marcado por el destino como un simple “villano extra”. Sin embargo, este nuevo mundo no es solo un tablero de nobles y héroes bendecidos por los dioses: está lleno de mazmorras infinitas, clasificadas desde el rango F hasta el legendario SSS, con secretos ocultos en las misteriosas mazmorras EX. Nicolás decide desafiar su papel secundario. Su camino será el de la alquimia, el arte de transformar lo imposible en poder tangible. Entre imperios, razas antiguas y guerras divinas, luchará por sobrevivir, conquistar mazmorras y demostrar que incluso un villano extra puede escribir su propia leyenda. En el continente de Maryis, bajo el Imperio Kran, comienza una historia de superación, estrategia y descubrimiento, donde cada decisión puede significar gloria… o la muerte más inesperada.
El Peso del Linaje y la Primera Transmutación
Capítulo 3: El Peso del Linaje y la Primera Transmutación Caminé por el largo pasillo donde el frío de las paredes de piedra parecía filtrarse hasta en mis huesos, recordándome la precaria situación de la casa Harts. Mis pequeños pasos resonaban contra la madera carcomida, un sonido solitario que acentuaba la decadencia de esta "Mansión Crepuscular" que alguna vez conoció la gloria. Al llegar a la pesada puerta del comedor, respiré hondo, tratando de asimilar que los recuerdos que inundaban mi mente pertenecían ahora a mi realidad: yo era el hijo de un barón arruinado, atrapado en el cuerpo de un niño de ocho años. Al entrar, la escena que me recibió fue un recordatorio punzante de lo que significaba el "último vestigio de orgullo aristocrático". La habitación era vasta, con techos altos que alguna vez albergaron banquetes, pero ahora muchas de las sillas estaban vacías y el papel tapiz se despegaba en las esquinas por la falta de mantenimiento. En el centro de una mesa desproporcionadamente grande para nosotros tres, mis padres me esperaban con una mezcla de ternura y una preocupación que no podían ocultar tras sus sonrisas. —Buenos días, Nicolás. ¿Has dormido bien, pequeño? —preguntó mi madre, Elena von Valeska, mientras dejaba a un lado una prenda de seda gastada que estaba remendando con dedos expertos. Elena conservaba una elegancia innata que ni la pobreza absoluta podía borrar. Aunque su salud flaqueaba debido a la falta de una nutrición adecuada en este territorio asfixiado, sus ojos verdes brillaban con una brújula moral inquebrantable. Era la tercera hija de la prestigiosa Casa Valeska, una mujer que había renunciado al lujo de la capital por amor, y cada vez que me miraba, sentía que ella era el único faro de luz en esta casa marcada por la negligencia. Su rostro, algo delgado y pálido, se iluminó al verme, y estiró su mano para acariciar mi pelo negro alborotado. A su lado se encontraba mi padre, el Barón Marks Harts, un hombre cuyo cuerpo aún conservaba la robustez de sus días como aventurero en mazmorras de rango C y B, pero cuyos hombros se hundían bajo el peso invisible de una deuda de 120,000 monedas de oro. Su cabello castaño estaba veteado de gris prematuro y su mirada, antaño fiera frente a los monstruos, ahora divagaba a menudo hacia los papeles de deudas y los informes de las aldeas pobres como Tierraseca. A pesar de su desesperación financiera, al verme, su expresión se suavizó instantáneamente, transformando la dureza del noble arru…