la puerta que no debería existir - el puente
Autor: miri | Género: fantasía
Sinopsis de la puerta que no debería existir
un portal
el puente
Yuri corrió entre las armaduras caídas. El arco de piedra lo escupió a un patio circular abierto. Ya no había neblina aquí. Solo viento frío y el cielo con dos lunas moradas arriba. En el centro del patio: un puente. Largo. Angosto. Hecho del mismo cristal azul que la puerta de su cuarto. No tenía barandales. Abajo, un abismo negro sin fondo. Si caías, no había suelo. Solo oscuridad. Al otro lado del puente estaba el templo. Torres rotas. Columnas cayendo. Y en el centro, sobre un pedestal... esa luz blanca que lo llamaba. Pulsaba. _Pum. Pum._ Igual que su pecho. Yuri pisó el puente. El cristal crujió bajo sus botas. Brilló débil con cada paso, como si reconociera su luz. Mitad del camino. El viento aumentó. Las dos lunas se cubrieron con nubes negras. Entonces el puente tembló. No por el viento. Del abismo, tentáculos de sombra subieron. Negros, gruesos como troncos, con puntas de cristal roto. Eran 5. Se lanzaron hacia Yuri al mismo tiempo. Yuri rodó hacia un lado. Un tentáculo rompió el cristal donde estaba parado. Cayó al abismo sin sonido. Otro venía por arriba. Yuri saltó. La chaqueta se le enganchó un segundo, pero se liberó en el aire y cayó de pie. No tenía armas. Solo tenía la luz. Sus ojos rojos brillaron. Cerró el puño. La luz de su pecho explotó hacia afuera. Un pulso azul. Los tentáculos que tocaron la luz se deshicieron en humo negro. Chillaron sin sonido. Yuri no se detuvo. Corrió. Saltó sobre un tentáculo que cruzaba como látigo. Aterrizó. Siguió. Un tentáculo más lo agarró del tobillo. Tiró fuerte. Yuri cayó de rodillas. El cristal del puente se rajó bajo él. Apretó los dientes. Puso la mano libre sobre el tentáculo. _"Apaga"_. La luz azul quemó la sombra. El tentáculo se hizo ceniza. Yuri se levantó. Sangre le bajaba de la ceja por el golpe. Pero sus ojos no parpadeaban. Faltaban 10 pasos para el otro lado. Corrió. Los últimos tentáculos se lanzaron todos juntos. Yuri saltó lo más alto que pudo. Pasó por encima de ellos. Aterrizó. Rodó. Se puso de pie. El puente a sus espaldas se rompió en pedazos y cayó al abismo. Yuri estaba del otro lado. Frente al templo. La luz blanca lo esperaba en el pedestal. Pero detrás de él, del abismo, algo más grande se movía. Algo que los tentáculos solo cuidaban. Yuri no volteó. Ya sabía que venía. Primero tenía que llegar a la luz.