las fobias - "La escalera de cristal " _ claustrofobia
Autor: yagual espinoza | Género: fantasia , ficticios
Sinopsis de las fobias
Algo no muy conocido pero si escuchado aquí te lo cuento
"La escalera de cristal " _ claustrofobia
*¿Qué es?* Claustrofobia: Miedo intenso a estar encerrado o en lugares pequeños sin escape fácil. Claustrum_ = cerrado, _phobos_ = miedo. Leo tenía 14 y amaba el cielo. Podía estar horas en la terraza viendo aviones. Pero odiaba los ascensores. Y los baños sin ventana. Y que alguien cerrara la puerta del carro con seguro. *¿Cómo se siente?* En cuanto el ascensor hacía "ding" y cerraba las puertas, el pecho de Leo se volvía de concreto. Sudor en las manos, piernas de gelatina, la respiración se le atoraba como si el aire del cubículo se acabara en 3 segundos. ¿Y si se traba? ¿Y si me quedo sin aire? ¿Y si nadie me escucha gritar?" Sabía que el ascensor tenía oxígeno para horas. Su cerebro no. Su cerebro ponía una cuenta regresiva de 10...9...8... Subía 12 pisos por escalera. Inventaba que se le olvidó algo para no entrar a probadores de ropa. En el cine, siempre pasillo. Si un amigo cerraba la puerta del cuarto para contarle un secreto, Leo dejaba el pie en el marco. Por si acaso. Todo empezó a los 7. Se quedó 4 minutos encerrado en el baño de la escuela porque la manija se trabó. 4 minutos. A Leo le parecieron 4 años. Su tío, que era bombero, le enseñó un truco: "El aire no se acaba, Leo. Lo que se acaba es la calma. Vamos a recuperarla". Empezaron con el closet. *Día 1*: Abrir la puerta del closet y meter solo la cabeza 10 segundos. Respirar. *Día 10*: Entrar completo con la puerta abierta. Contar 5 respiraciones lentas. *Día 30*: Cerrar la puerta 15 segundos con la linterna prendida. El tío afuera contando chistes malos. *Día 90*: El ascensor del edificio. Solo un piso, con el tío. Leo apretó el 2, miró el número, respiró. Llegaron. No pasó nada. Hoy Leo tiene 17. Aún prefiere las escaleras "por hacer ejercicio", dice. Pero si llueve, usa el ascensor. Entra, respira, y mira al techo. Aprendió que las paredes no se cierran. Era su miedo el que lo hacía chiquito. Cuando sube, siempre toca el botón y susurra: "El aire no se acaba". Y por ahora, eso le basta.