El buzón de los latidos perdidos - El vals de las máscaras y la amenaza de la luz
Autor: Nótt | Género: Romance, Drama escolar, Misterio, Suspenso
Sinopsis de El buzón de los latidos perdidos
Mizuki Hoshino es la estudiante perfecta e inalcanzable; Ren Kazama, el chico rebelde y temido del fondo de la clase. En los pasillos de la prestigiosa Academia Gekkou no se soportan, pero en secreto, comparten sus miedos y anhelos más profundos a través de cartas anónimas dejadas en un viejo buzón de la biblioteca. Lo que ignoran es que la persona de la que se están enamorando por escrito es su mayor dolor de cabeza en la vida real. Sin embargo, su frágil refugio de papel está en peligro. Alguien acecha desde las sombras, tejiendo una red de engaños y dispuesto a manipular su correspondencia para destruirlos. ¿Sobrevivirá este romance cuando las palabras comiencen a mentir?
El vals de las máscaras y la amenaza de la luz
La mañana en la Academia Gekkou comenzó con una neblina densa que envolvía los edificios de piedra, dándole al campus un aire aún más irreal y cerrado. Para Mizuki Hoshino, esa niebla era el reflejo exacto de su estado mental. Llevaba la carta escondida en el compartimento secreto de su maletín, y sentía que el papel emitía un calor casi físico que le quemaba el costado. En el aula, el ambiente estaba cargado. Seiya Arisugawa había convocado una reunión de emergencia del Consejo Estudiantil antes del inicio de las clases. Mizuki, como delegada de tercer año, debía estar presente. Se sentó a la derecha de Seiya en la mesa de roble pulido de la oficina del consejo, un lugar que olía a cera de muebles cara y a una autoridad impecable. —Gracias por venir tan temprano —dijo Seiya, recorriendo a los presentes con su mirada magnética. Incluso a esa hora, no tenía ni un solo cabello fuera de lugar—. He estado revisando los informes de mantenimiento del ala oeste, específicamente de la antigua biblioteca. Parece que hay informes de "actividad inusual". Algunos estudiantes dicen haber visto sombras moviéndose allí después de las horas permitidas. Mizuki sintió que el corazón le daba un vuelco violento. Mantuvo su expresión de mármol, pero sus dedos se apretaron bajo la mesa, hundiendo las uñas en sus palmas. —Es un edificio viejo y estructuralmente poco fiable —continuó Seiya, entrelazando sus dedos sobre la mesa—. Como presidente, mi prioridad es la seguridad de todos. He decidido que, a partir de la próxima semana, el acceso al ala oeste quedará restringido por completo hasta que se realice una inspección a fondo. Hoshino-san, como delegada, me gustaría que te encargues de redactar el comunicado y de supervisar que nadie entre allí durante los descansos. El silencio que siguió fue asfixiante. Mizuki sintió que el aire se le escapaba. Clausurar el ala oeste significaba el fin del buzón. El fin de sus latidos perdidos. —¿Hoshino-san? —Seiya la miró con una ceja ligeramente levantada, su sonrisa aún presente pero con un matiz de curiosidad inquisitiva—. ¿Pasa algo? Te has quedado pálida. —No es nada, Arisugawa-san —respondió ella, forzando a su voz a sonar firme y profesional—. Me encargaré del comunicado hoy mismo. Es una medida sensata. —Sabía que estarías de acuerdo. Siempre eres tan razonable —concluyó Seiya. Al salir de la reunión, Mizuki caminó por el pasillo sintiendo que el suelo se movía bajo sus pies. Tenía menos de tres días antes de que sellaran su único …