El Destino de los Exorcistas Gemelos. - El Decreto de Convivencia
Autor: Zero012 | Género: Fantasía oscura, Acción sobrenatural, Enemies-to-lovers (Romance de enemigos a amantes), Drama psicológico.
Sinopsis de El Destino de los Exorcistas Gemelos.
En un mundo donde el "Abismo de la Sombra" devora la realidad, el Consejo de los Doce mantiene un control absoluto mediante el miedo y la manipulación. Ren, un exorcista marcado por una energía carmesí destructiva, y Aria, una prodigio de energía dorada, son forzados a una unión de "resonancia perfecta" para servir como armas del sistema. Sin embargo, su rivalidad oculta una verdad devastadora: ambos fueron creados en laboratorio, diseñados como recipientes humanos para sellar un mal antiguo. Tras descubrir que sus propios padres fueron los arquitectos de su prisión, Ren y Aria deciden dejar de ser herramientas. Ahora, bajo la fachada de soldados leales, inician una rebelión clandestina desde las sombras de la academia para desmantelar la organización que les arrebató su humanidad y su pasado.
El Decreto de Convivencia
Capítulo 3: El Decreto de Convivencia El amanecer en Tokio trajo consigo una calma engañosa. Mientras la ciudad despertaba ajena a la grieta dimensional que casi la consume, la academia de Seimei era un hervidero de soldados, selladores y burócratas del Consejo. Ren se encontraba en la enfermería, con el brazo vendado, mirando con aburrimiento las paredes blancas. La puerta se deslizó con un sonido hidráulico, dejando pasar a un hombre de mediana edad, vestido con un traje tradicional impecable. Era el Inspector Kurei, un hombre cuya sola presencia parecía absorber la luz de la habitación. —Ren —dijo el Inspector con una voz plana—. El decreto se ha hecho efectivo. El Consejo de los Doce ha determinado que vuestra resonancia es demasiado inestable para permitir que operéis por separado. Ren soltó un bufido, apartando la mirada. —No me importa lo que hayan determinado. No voy a vivir con ella. —No es una invitación, es un mandato —respondió Kurei, dejando una llave electrónica sobre la mesa—. A partir de este momento, ambos están confinados en la "Residencia Sagrada" en el sector norte. Es el único lugar con un sistema de sellado lo suficientemente fuerte como para contener vuestra energía cuando no estén en combate. Ren apretó los dientes. Aquello significaba vigilancia constante, aislamiento y, lo peor de todo, ver a Aria cada vez que se levantara por la mañana. Mientras tanto, en otro sector de la academia, Aria estaba siendo interrogada por un grupo de ancianos del Consejo. La presión era palpable. Aria mantenía la espalda recta, aunque sus dedos se entrelazaban con fuerza tras su espalda. —Aria —dijo la voz de una de las ancianas, oculta tras una cortina de seda—. Ren es inestable. Su energía es una mancha en el linaje exorcista. Pero la profecía no permite errores. Debes mantenerlo bajo control. Si él pierde la cabeza, tú debes estar lista para eliminarlo antes de que la corrupción se extienda. Aria sintió un frío glacial recorrerle la columna. Eliminarlo. ¿Esa era la verdadera naturaleza de su "socio"? ¿Un arma que debía desactivar si dejaba de ser útil? —Entendido —respondió Aria con voz mecánica. Sin embargo, en el fondo de su mente, recordaba el calor de la energía carmesí de Ren entrelazándose con la suya. No se sentía como una mancha. Se sentía... como una pieza que finalmente encontraba su lugar. Horas más tarde, frente a la Residencia Sagrada, un edificio de estilo tradicional oculto por barreras de alta tecnología, Ren y Aria se encontraron p…