Ren debe aprender a amar - la pequeña rebelde

Autor: hysteriax | Género: romance, comedia romántica

Sinopsis de Ren debe aprender a amar

Fujimoto es un estudiante que durante el primer día es bendecidopara enamorar a una que otra persona una historia hermosa y linda si te pones a analizar y no solo a leer

la pequeña rebelde

CAPITULO 32: PEQUEÑA REBELDE ​Tras dejar a Danx en la puerta de su casa flotando en una nube de enamoramiento, Ren decidió dar un pequeño desvío hacia la tienda de conveniencia abierta las 24 horas para reabastecer su inventario de pañuelos y té. ​La noche estaba tranquila, pero al pasar por un callejón poco iluminado, el agudo sentido auditivo de Ren captó dos sonidos inconfundibles. ​El primero: el maullido asustado de un gatito atrapado sobre una barda alta. El segundo: un rugido bestial, profundo y atronador que parecía provenir de un depredador prehistórico. ​Ren se asomó con cautela. ​Allí estaba una chica. Llevaba el uniforme de la secundaria baja local (lo que indicaba que debía tener unos 14 años, dos años menor que él), pero lo usaba con un estilo marcadamente rebelde: la camisa por fuera, una chaqueta de cuero oversize llena de pines sobre los hombros, medias desparejas y un par de curitas en las mejillas. ​Estaba de puntillas intentando bajar al gatito, pero entonces... ​¡GRRRRRROAAARRR! ​El sonido ensordecedor no venía de un monstruo. Venía del estómago de la chica. ​—¡Ya voy, bolita de pelos! —gruñó la chica, intentando mantener una voz ruda y dura, aunque las piernas le temblaban—. ¡Solo dame un segundo... mi tanque de gasolina está en cero y si salto, me voy a desmayar de hambre! ​*(Pensamiento de Ren: "ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN: ▪ ​Sujeto: Femenino, aproximadamente 14 años (Tercer año de secundaria). ▪ ​Nivel de agresividad estética: 80% (Estilo delincuente juvenil). ▪ ​Nivel de bondad real: 100% (Arriesgando su integridad por un felino). ▪ ​Nivel de glucosa en sangre: Peligrosamente cercano al 0%. El rugido gástrico ha superado los 85 decibelios. Requiere asistencia nutricional y táctica de inmediato").* ​En un movimiento fluido, Ren dejó sus bolsas de compras en el suelo, se acercó por detrás y, con su altura y elegancia, alcanzó al gatito de la barda sin el menor esfuerzo, depositándolo suavemente en los brazos de la chica. ​La joven dio un brinco, abrazando al gato y mirando a Ren con los ojos muy abiertos. Se apresuró a fruncir el ceño, intentando recuperar su postura de "chica ruda". ​—¡O-Oye, señor elegante! —ladró la chica, cruzándose de brazos (aunque seguía sosteniendo al gato)—. ¡No necesitaba tu ayuda! ¡Mio Tachibana, la loba solitaria de la secundaria, tenía la situación completamente bajo control! ¡¿Qué miras?! ​¡GGRRRRRRROAAARR! ​Su estómago volvió a rugir con tanta fuerza que el gatito soltó un maullido de sorpresa y salió c…

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