CHOQUE DE CONTINENTES - antes de entrara La arena

Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.

Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES

"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."

antes de entrara La arena

CAPÍTULO 350: ANTES DE ENTRAR A LA ARENA En los pasillos internos de la arena, el rugido ensordecedor del público retumbaba a lo lejos contra las paredes de concreto. Los representantes de Latinoamérica sabían que había llegado el momento de dividirse. Tobías miró a Martín, quien aún permanecía visiblemente afectado por el desgaste del combate anterior. —Bueno, nos toca llevarlo a la enfermería —dijo Tobías—. Martín necesita descansar y recuperarse de inmediato. García dio un paso al frente. —Por supuesto. Yo lo levanto. Se aproximó con cuidado y ayudó a erguir a Martín sosteniendo su peso de forma impecable. Tobías se giró entonces hacia Leonardo. —Leonardo, vos tenés que ir a presentarte al cuadrilátero. Nosotros vamos a dejar a Martín con Valentina y, apenas terminemos, salimos directo a la tribuna para verte. Leonardo asintió en silencio. Franco se acercó y le dio una firme palmada en la espalda. —¡Ve por él! —¡Dale con todo! —lo animó Agustín. —¡Demostrá lo que tenés! —exclamó Davi. Eder Ramiro se acomodó los anteojos con seriedad. —¡Que nunca olviden a quién tienen enfrente! —¡Que no se olviden de nosotros! —agregó Andrés. Juan lo miró fijamente con templanza. —¡Terminá tu combate con orgullo! —¡Que aprenda a respetarnos! —sentenció Gael. Pedro apretó el puño en el aire. —¡Ánimo, amigo! ¡Vos podés! —¡Dale, León! —gritó Rodrigo. García terminó de acomodar al herido sobre su hombro y miró al mexicano. —Muchos ánimos. Martín, todavía débil y respirando con dificultad, hizo un esfuerzo tremendo para levantar el brazo hacia su compañero. —Acabá... por mí. Leonardo no dudó. Se acercó un paso y choco fuertemente el puño contra el suyo. —Claro que sí. Tobías le dio un último golpe amistoso en la espalda antes de ponerse en marcha. —Ve por ello. En un momento estamos ahí. —Por supuesto —respondió Leonardo. El grupo completo comenzó a escoltar a García mientras caminaban a paso firme rumbo a la enfermería. Leonardo permaneció inmóvil durante unos segundos, observando cómo la figura de sus compañeros y de Martín se alejaba por la penumbra del pasillo. No dijo una sola palabra. Simplemente esperó hasta que desaparecieron tras el recodo del túnel. En ese instante, la expresión de su rostro cambió por completo. La tibieza y la amabilidad desaparecieron de golpe. Leonardo tomó una profunda inhalación, apretó los dientes y clavó una mirada fría e implacable hacia la luz brillante del túnel de acceso. —Ya voy por vos, Nikolai

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