CHOQUE DE CONTINENTES - el momento exacto
Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.
Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES
"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."
el momento exacto
Capítulo 353 — El momento exacto En el pasillo detrás de la entrada de la arena, Leonardo escuchaba cómo el público comenzaba a enloquecer. En la pantalla del televisor del pasillo aparecía la presentación del representante europeo. Leonardo permanecía quieto. —Bueno… tengo que ponerme en posición —murmuró. Miró nuevamente la pantalla. «Todavía no... Tengo que esperar. Esperar el lugar exacto. El momento exacto». Entonces recordó las palabras de su maestro. Hugo. Años atrás, en la escuela de lucha libre de México. —¡Ay, muchacho… vas a sacar canas verdes conmigo! ¿Cuándo vas a aprender esto? ¡Es muy fácil! Leonardo sonrió al recordarlo. —Téngame paciencia, maestro. —Ay, muchacho… ¿qué voy a hacer contigo? Te lo voy a explicar otra vez —dijo Hugo, señalando con la mano—. Tenés tres oportunidades… contando con el cuatro. Leonardo frunció el ceño. —¿El cuatro? —Primero: el objetivo tiene que quedarse quieto en un lugar. Hugo levantó un dedo. —Segundo: fijate que tengas bien ajustadas las zapatillas y un lugar firme desde donde puedas tomar impulso. Segundo dedo. —Tercero: saltás y apuntás bien al objetivo. Leonardo escuchaba con atención. —Si conseguís cumplir esos tres puntos y todo sale perfectamente… —Hugo levantó un cuarto dedo, con una sonrisa de lado—. ¡Ahí tenés la técnica! Leonardo recordó que, durante aquellos entrenamientos, había una red alrededor del ring. —Pero, maestro… acá pisábamos las redes del ring. En este lugar no hay nada de eso. Hugo lo miró seriamente. —Por eso existe el número cuatro. Leonardo parpadeó. —¿Y cuál es el número cuatro, maestro? Hugo sonrió: —Rezar para que salga bien. —¡¿Maestro, qué?! La memoria se desvaneció. Leonardo volvió al presente, de pie en la penumbra del pasillo. Tomó aire. Cerró los ojos durante un instante y se concentró. El ruido del público comenzó a apagarse. Primero desaparecieron los gritos. Después la música. Después las voces. Para Leonardo, ya no existía la multitud. Solo quedaba el momento. Ahora. La puerta comenzó a abrirse. El público quedó en silencio por un instante. Se escucharon únicamente los pasos de Leonardo avanzando hacia la arena. Uno. Dos. Tres. Entonces vio a Nikolai. Estaba exactamente donde Leonardo había esperado: quieto, en el lugar correcto. Leonardo fijó la mirada y repasó mentalmente la lección: «Objetivo quieto. Lugar firme. Impulso». Y entonces… Leonardo salió disparado. Saltó. Su movimiento fue tan rápido que el público apenas alcanzó a comprender lo que estaba sucediendo. Nik…