CHOQUE DE CONTINENTES - la sonrisa que no desaparece
Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.
Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES
"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."
la sonrisa que no desaparece
Capítulo 365 — La sonrisa que no desaparece Nikolai apoyó una mano contra la lona y respiró profundamente. Su cuerpo le pesaba como si estuviera sumergido en cemento. —Me duele todo… —murmuró entre dientes—. El cuerpo, la cara… Apretó las mandíbulas hasta sentir la tensión en los oídos. —Tengo que levantarme rápido. Con un esfuerzo sobrehumano, consiguió ponerse de pie. «Ese psicópata latino de mierda…» Nikolai clavó los ojos en su rival. La sonrisa de Leonardo seguía ahí. No había desaparecido ni por un segundo desde que empezó el asalto. —Esa maldita sonrisa… —pensó, sintiendo un nudo de ira en el estómago—. Ya me está haciendo perder la paciencia. Respiró hondo, sintiendo el aire helado en los pulmones. «Cuerpo… respondeme». Leonardo comenzó a caminar lentamente hacia él. Paso. Paso. Paso. Nikolai lo observó acortar la distancia, firme y sin ningún apuro. —¿Está caminando despacio para intentar asustarme? Sonrió con rabia contenida. —Está equivocado este idiota. Leonardo seguía avanzando, implacable. —¡Ya pará de reírte! —gritó el ruso por dentro, sintiendo cómo se le erizaba la nuca. Nikolai levantó levemente la mirada. Sobre la estructura del techo, enormes reflectores iluminaban el cuadrilátero con un resplandor enceguecedor. La intensidad de las luces hizo que tuviera que pestañear para aclararse la vista. Pestañeó. Cuando volvió a abrir los ojos, Leonardo estaba un paso más cerca. Nikolai volvió a pestañear. Pestañeó otra vez. Leonardo estaba todavía más cerca, proyectando una sombra pesada sobre la lona. —¿Qué…? Nikolai pestañeó nuevamente. Entonces vio una mano brotar del resplandor, justo frente a su cara. Las luces de la arena iluminaron desde arriba las facciones ensangrentadas de Leonardo. Nikolai apenas distinguió los dedos abriéndose como una garra y, entre ellos, aquella enorme sonrisa macabra. Leonardo lo sujetó por los bordes del rostro con la firmeza de un torno y, aprovechando el impulso del avance, lo azotó brutalmente contra el piso. ¡PAM! Nikolai impactó contra el suelo. Por unos segundos, la arena entera pareció girar a su alrededor, mientras los reflectores del techo se convertían en borrones de luz. Leonardo se colocó en cuclillas justo frente a él, mirándolo desde arriba. —Me imagino que estás viendo un poquito borroso. Nikolai levantó la mirada, intentando enfocarlo entre el dolor y el mareo. Leonardo sonrió de par en par. —La verdad, fui bastante gentil. Se inclinó ligeramente, reduciendo aún más la distancia entre sus rostros…