CHOQUE DE CONTINENTES - la cena está servida

Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.

Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES

"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."

la cena está servida

Capítulo 393: Choque de Continentes — La cena está servida Luna Rivera estaba a punto de hablar, pero se detuvo. Una sensación fría recorrió su cuerpo. No sabía exactamente qué era, pero algo en el ambiente había cambiado drásticamente. Peligro. La arena comenzó a quedarse en completo silencio. Primero dejaron de escucharse algunas voces aisladas; después, las tribunas enteras se apagaron por completo. Nadie hablaba. Nadie se movía demasiado. Todos observaban fijamente a los dos combatientes en el centro del cuadrilátero. Pedro y William permanecían frente a frente. Como si estuvieran esperando que algo inevitable sucediera. Como si el siguiente segundo pudiera cambiarlo todo para siempre. Luna bajó lentamente el micrófono, conteniendo el aliento. Durante varios minutos, ninguno de los dos apartó la mirada. Entonces, levantaron los brazos. Despacio. Concentrados. Esperaban el instante exacto para avanzar. Parecían dos depredadores observándose fijamente antes de lanzarse a la persecución: una criatura de la prehistoria frente a un cavernícola. Dos épocas diferentes. Una misma arena. De repente... ¡PUM! Pedro y William lanzaron un cruzado al mismo tiempo. Sus puños chocaron de frente. ¡PAM! Otro intercambio a máxima velocidad. Inmediatamente después, ambos descargaron un potente golpe ascendente que impactó de lleno en la mandíbula del rival. ¡BOOM! Los dos apretaron los dientes para no caer por la vibración del impacto. Ninguno dio un solo paso hacia atrás. Y entonces ocurrió algo inesperado. Pedro sonrió. William también sonrió. El público comenzó a murmurar, impresionado por el nivel de encaje y la resistencia de ambos. Luna levantó lentamente el micrófono. —Oh... Los dos combatientes volvieron a armar la guardia, ajustando la postura. William inclinó levemente la cabeza con arrogancia. —Parece que la cena está servida. Pedro soltó una risa baja y rasposa. —Entonces comamos. La arena explotó en un rugido atronador. Y los dos volvieron a embestir.

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