CHOQUE DE CONTINENTES - el palco privado de Europa
Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.
Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES
"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."
el palco privado de Europa
Capítulo 396: El palco privado de Europa El combate entre Pedro y William continuaba haciendo temblar la arena. Sin embargo, en el palco privado de Europa, el ambiente era completamente diferente. José permanecía de pie junto a la ventana, observando el cuadrilátero con preocupación. Sus manos estaban tensas y su mirada no se apartaba de los combatientes. Finalmente, se volvió hacia Enzo, quien estaba sentado tranquilamente en un sillón. —Jefe… ¿puedo decirle algo? Enzo levantó la mirada. Durante unos segundos observó a José en silencio; luego, movió la cabeza afirmativamente. José respiró profundamente. —No entiendo qué está pasando. Terminó una pelea contra uno de los representantes de Latinoamérica… y todavía no puedo quitarme esas imágenes de la cabeza. Enzo permaneció callado. —Aquel tipo llamado Rodrigo… arrasó con Diego. No puedo olvidarme de sus dientes amarillos… ni de esa mirada fría. No mostraba ninguna emoción. Era como si no hubiera nada detrás de sus ojos. Solamente avanzaba con una intención aterradora. Una ráfaga de viento golpeó los ventanales del palco. —Después apareció su compañero, Martín. Recuerdo perfectamente su entrada… las puertas se abrieron y… Los recuerdos de José José cerró los ojos. En su memoria, las puertas de la arena se abrían lentamente mientras Tarás estaba cerca de ellas con una expresión seria. —Recuerdo lo que me dijo Tarás —su voz se volvió más baja—. Me dijo que solamente había visto unos ojos rojos. Al principio, pensó que estaba frente a un león. Estuvo a punto de perder los dedos por aquella mordida. Ese hombre se movía como un animal salvaje… buscando cualquier oportunidad para acercarse. El mayordomo permanecía de pie junto a la pared, escuchando sin interrumpir. José volvió a mirar a Enzo. —Eso fue lo que me contó Tarás. Y después ocurrió lo de Nikolai… Tenía la mirada perdida, sus ojos parecían estar completamente vacíos. No sé cómo explicarlo… era como si quisiera borrar la sonrisa de su oponente, como si disfrutara cada golpe que recibía y devolvía. José apretó las manos. —Cuando salí de la habitación, escuché que gritaba: «¡Sáquenlo de aquí!». Una enfermera me explicó lo que estaba sucediendo. Pero había algo que repetía una y otra vez… Leonardo. El nombre quedó suspendido en el aire. —Leonardo… Leonardo… Leonardo. Me quedé con la mente en blanco, jefe. No sé qué va a pasar en la próxima pelea. No sé qué tiene ese viejo Matías en la cabeza para traer a sujetos como ellos hasta acá. No sé de qué son capace…