Aileen - Huele a tí
Autor: Kuro Usagi | Género: Fantasia urbana, slice of life, drama, fantasía urbana, slice of life, novela e fantasía urbana, slice of life, novela emocional,drama, fantasía urbana, slice of life, novela emocional,
Sinopsis de Aileen
Entre ventas ambulantes, vestidos usados, atún enlatado y cajas de cartón, un joven comerciante intenta criar a una niña semihumana rescatada de una red de trata. Ella no sabe leer. Él no sabe ser padre. Pero juntos intentarán construir algo que ninguno de los dos tuvo jamás: un motivo para vivir.
Huele a tí
La mañana había comenzado, Aileen se ponía su vestido recién salido de la secadora. Yo preparaba el desayuno y la vianda para el almuerzo: verduras… con carne. —Aileen ¿Ya estás lista? —grité desde la cocina. —Ya voy papá… —respondió desde la recámara. Mientras terminaba de servir los platos también preparaba el puesto con la mesita plegable, un par de banquitos, mi bocina y el mantel de terciopelo barato. Todo lo subí a un diablito. Luego de desayunar, revise que todo estuviera en orden, y salimos rumbo a nuestra nueva misión. —Sube al frente hija —le dije a Aileen ayudándola a subir al diablito. —Sujétate bien y cuidado con el vestido. —Sí papá —me dijo mientras se reía y trataba de no caerse. —Y… ¿A dónde vamos? —Pues tengo un pequeño lugar, en una calle muy concurrida —respondí tratando de imaginarme el lugar —eso quiere decir que hay mucha gente, si te da miedo me dices. Ella solo asintió y no apartó la mirada del frente. En el camino compré una caja de cartón grande por si las dudas, además que llevaba cargando la mochila con la libreta de Aileen y la comida. Al llegar al lugar me dí prisa en poner el puesto, mientras Aileen se metió a su caja y desde ahí me observaba. Puse la mesa, el mantel, un pequeño exhibidor y el resto de la mercancía sobre la mesa. Me senté en mi banco y Aileen junto de mí, veíamos pasar a la gente y cuando alguien se acercaba, ella se pegaba un poquito a mí. —Que linda niña señor —dijo una mujer sonriéndole a Aileen. —¿Verdad que sí? —Respondí de inmediato —es mi hija. —¡Ay! Con razón se parece tanto a usted. Luego se marchó… "no compró nada… cielos." —¿Fue por mi culpa? —preguntó Aileen angustiada. —No, así funciona esto, muchos se acercan pero pocos compran y los que no, vuelven para comprar después —Le expliqué con una sonrisa. Y como le había dicho, unos compraban y otros no. En un par de ocasiones la dejé atender mientras la observaba. Me miraba y yo solo le sonreía. Cuando se iba la gente le acariciaba su cabeza. —Bien hecho, si me descuido me quitas el negocio… —Ella solo se esponjaba y ronroneaba un poco. De pronto un niño semihumano perro se acercó al puesto y no paraba de mirar a Aileen. —Hola Jay. —Lo saludé —¿Cómo estás? —Hola señor Adrián… —me respondió sin apartar la mirada de Aileen —estoy bien… Tambien Aileen no paraba de mirarlo, esponjada, con las orejas ligeramente caídas. —¿Cómo está tu mamá? —seguí preguntando sin apartar la mirada de ellos dos. —Está bien… atendiendo el negocio. —Dile por favor, que traj…