Reencarne En Una Era Primitiva - Capítulo 4
Autor: Niuyee | Género: romance, harem Inverso, Harén fantasía
Sinopsis de Reencarne En Una Era Primitiva
Prólogo —¿Por qué todos están aquí? Zary abrió los ojos y observó el techo de piedra de su habitación. O mejor dicho, su enorme habitación. La habitación de la jefa de la ciudad. La habitación que compartía con cinco hombres imposiblemente guapos. Y, por desgracia, los cinco estaban presentes. —Porque es nuestra habitación —respondió una voz grave. Zary giró la cabeza. El hombre de cabello rojo y ojos escarlata estaba sentado junto a la cama, observándola con una sonrisa. —Llegué primero. —Mentira. La respuesta vino desde la ventana. El albino de ojos dorados descansaba tranquilamente apoyado contra la pared. —Yo llegué antes. —Ambos llegaron después de mí. El segundo albino, dueño de unos extraños ojos plateados, ni siquiera levantó la vista del libro que estaba leyendo. Una vena apareció en la frente de Zary. No eran niños. Eran líderes tribales. Guerreros legendarios. Los hombres más poderosos de todo el continente. Entonces, ¿por qué discutían como si tuvieran cinco años? —Zary. El hombre de cabello púrpura tomó una de sus manos. —¿Desayunaste? —Todavía no. —Perfecto. Cociné para ti. —Ella comerá lo que preparé yo. El hombre de cabello negro y ojos azules apareció detrás de él sosteniendo una bandeja. El silencio cayó sobre la habitación. Luego los cinco comenzaron a mirarse. Y la temperatura pareció descender varios grados. Zary cerró los ojos. Otra vez no. Otra vez estaban compitiendo. Otra vez porque ella había sonreído a uno más que a los demás. Otra vez porque uno había recibido un abrazo y los otros cuatro exigían el suyo. A veces se preguntaba cómo había terminado así. Porque años atrás todo era diferente. Muy diferente. Cuando abrió los ojos por primera vez en este mundo, no existían ciudades. No existían caminos. No existían hornos. No existían murallas. Ni siquiera existía una forma adecuada de conservar alimentos. Las tribus apenas comenzaban a dominar el fuego. Y ella... Ella solo era una chica común que había reencarnado accidentalmente en aquel mundo salvaje. Peor aún. Había reencarnado como la hermana menor de la futura villana. Una villana destinada a provocar incontables desgracias. Una villana llamada Lyra. En aquel entonces, Zary estaba convencida de que su vida sería difícil. Nunca imaginó que terminaría construyendo ciudades. Nunca imaginó que cambiaría el destino de las tribus. Nunca imaginó que recibiría un sistema misterioso. Y definitivamente jamás imaginó que acabaría con cinco esposos. —Zary. —¿Sí? Los cinco hombres la miraron al mismo tiempo. —¿A quién quieres más? La sonrisa de Zary desapareció. Otra vez esa pregunta. Siempre esa pregunta. Cada. Maldito. Día. Los cinco aguardaban la respuesta. Ella observó sus rostros expectantes. Y entonces suspiró. Tal vez construir una civilización había sido más fácil que lidiar con sus esposos. Mucho más fácil. Porque la historia de Zary no comenzó con una gran ciudad. Ni con riqueza. Ni con poder. Comenzó en una pequeña tribu primitiva. Cuando una chica de otro mundo abrió los ojos y descubrió que había renacido en el lugar menos esperado. Y que su destino estaba a punto de cambiar para siempre.
Capítulo 4
Capítulo 4: El Zorro de Nueve Colas La mañana siguiente llegó acompañada por una ligera niebla. Zary se despertó temprano. Mientras la mayoría de los habitantes de la Tribu Luna Gris seguían durmiendo, ella ya estaba revisando la tienda del sistema. Gracias a las recompensas obtenidas, ahora tenía más de cincuenta puntos. Una auténtica fortuna para alguien que acababa de llegar. —Sistema, muestra tecnologías útiles para la misión actual. La pantalla cambió. Varias opciones aparecieron frente a ella. [Filtro de Agua Primitivo.] [Costo: 15 puntos.] [Depósito de Almacenamiento de Agua.] [Costo: 20 puntos.] [Conocimiento Básico de Higiene.] [Costo: 10 puntos.] Los ojos de Zary brillaron. Aquello era exactamente lo que necesitaba. Después de comprar los tres paquetes de conocimiento, una enorme cantidad de información apareció en su mente. Arena. Carbón. Grava. Arcilla. Métodos sencillos que podían purificar el agua incluso en una civilización tan atrasada. —Esto va a funcionar. Por primera vez podía imaginar una solución real para la tribu. Sin perder tiempo, salió de la aldea para buscar materiales. Sin embargo, no fue la única que abandonó la tribu esa mañana. A cierta distancia, alguien la observaba. Un joven extraordinariamente atractivo. Su largo cabello rojo caía hasta la cintura. Sus ojos rojos brillaban como rubíes bajo la luz del amanecer. Dos orejas de zorro sobresalían de su cabeza. Y detrás de él se movían lentamente nueve enormes colas rojizas. Nueve colas. Una señal de linaje extremadamente raro. Su nombre era Kael. Y era considerado el hombre bestia más inteligente de la Tribu Luna Gris. Mientras observaba a Zary alejarse sola hacia el bosque, frunció ligeramente el ceño. —Qué extraño. Durante los últimos días había escuchado rumores sobre ella. La hermana menor de Lyra. La joven que había sobrevivido a una fiebre. La muchacha que de repente comenzó a actuar de forma completamente distinta. Normalmente las hembras de la tribu se interesaban principalmente por la comida, la familia o la búsqueda de futuros maridos. Pero Zary... Era diferente. Siempre parecía estar pensando. Observando. Analizando. Como si viera cosas que los demás no podían ver. Y aquello despertó su curiosidad. Así que decidió seguirla. A una distancia prudente. Sin ser descubierto. Mientras tanto, Zary continuaba buscando materiales. Pronto encontró arena fina cerca del río. Después recolectó varias piedras pequeñas. Más tarde localizó madera parcialmente quemada que podía tran…