El buzón de los latidos perdidos - El último suspiro de la madera y el peso de la llave

Autor: Nótt | Género: Romance, Drama escolar, Misterio, Suspenso

Sinopsis de El buzón de los latidos perdidos

Mizuki Hoshino es la estudiante perfecta e inalcanzable; Ren Kazama, el chico rebelde y temido del fondo de la clase. En los pasillos de la prestigiosa Academia Gekkou no se soportan, pero en secreto, comparten sus miedos y anhelos más profundos a través de cartas anónimas dejadas en un viejo buzón de la biblioteca. Lo que ignoran es que la persona de la que se están enamorando por escrito es su mayor dolor de cabeza en la vida real. Sin embargo, su frágil refugio de papel está en peligro. Alguien acecha desde las sombras, tejiendo una red de engaños y dispuesto a manipular su correspondencia para destruirlos. ¿Sobrevivirá este romance cuando las palabras comiencen a mentir?

El último suspiro de la madera y el peso de la llave

La tarde del viernes cayó sobre la Academia Gekkou con una pesadez inusual, como si el cielo mismo supiera que algo estaba a punto de morir. El aire estaba cargado de una humedad eléctrica que anunciaba tormenta, pero para Mizuki Hoshino, la verdadera tempestad se libraba en el interior de su pecho. Estaba sentada en la oficina del consejo estudiantil, rodeada de carpetas perfectamente apiladas y el suave zumbido del aire acondicionado, pero sus manos, ocultas bajo el escritorio, no dejaban de juguetear con una pesada llave de hierro antiguo que Seiya Arisugawa le había entregado esa misma mañana. Esa llave era el verdugo del ala oeste. —¿Hoshino-san? Los informes de la inspección preliminar están listos. Solo falta tu firma para oficializar el precinto —la voz de Seiya, tan melódica y perfecta como siempre, rompió el silencio. Mizuki levantó la vista. Seiya estaba de pie junto al ventanal, observando el patio con esa expresión de serenidad absoluta que a ella empezaba a parecerle una máscara de porcelana demasiado fina. —Lo haré ahora mismo, Arisugawa-san —respondió ella, forzando a sus dedos a soltar la llave y tomar el bolígrafo de plata que él le había regalado. Firmó. El trazo de su nombre en el papel oficial se sintió como una traición. Cada letra era un clavo más en la puerta del refugio que compartía con "Poeta Roto". Al terminar, Seiya se acercó y tomó el documento, rozando deliberadamente sus dedos con los de ella. Mizuki contuvo un escalofrío. El contacto de Seiya no era cálido; era posesivo, como el de un coleccionista asegurándose de que su pieza más valiosa seguía en su lugar. —Excelente. Eres tan eficiente como siempre —dijo él, dedicándole una sonrisa que no llegó a sus ojos—. Recuerda, a las 4:30 p. m. debes estar allí. Yo me encargaré de los últimos detalles en el edificio principal. Confío en que cerrarás todo correctamente. No queremos que ningún "elemento disruptivo" se cuele en un área peligrosa, ¿verdad? Mizuki asintió mecánicamente. Sabía exactamente a quién se refería con "elemento disruptivo". Seiya no mencionaba nombres, pero la forma en que su mirada se endurecía cuando Ren Kazama pasaba cerca era suficiente respuesta. Cuando Seiya salió de la oficina, Mizuki se hundió en su silla. Miró el reloj. 4:10 p. m. El tiempo se le escapaba entre los dedos como arena. Sacó de su maletín la que sospechaba sería su última carta. No era una hoja de cuaderno común; había elegido un papel de hilo que guardaba para ocasiones especiales, un pap…

MangaLatam