El Destino de los Exorcistas Gemelos. - La Inspección de los Sombríos
Autor: Zero012 | Género: Fantasía oscura, Acción sobrenatural, Enemies-to-lovers (Romance de enemigos a amantes), Drama psicológico.
Sinopsis de El Destino de los Exorcistas Gemelos.
En un mundo donde el "Abismo de la Sombra" devora la realidad, el Consejo de los Doce mantiene un control absoluto mediante el miedo y la manipulación. Ren, un exorcista marcado por una energía carmesí destructiva, y Aria, una prodigio de energía dorada, son forzados a una unión de "resonancia perfecta" para servir como armas del sistema. Sin embargo, su rivalidad oculta una verdad devastadora: ambos fueron creados en laboratorio, diseñados como recipientes humanos para sellar un mal antiguo. Tras descubrir que sus propios padres fueron los arquitectos de su prisión, Ren y Aria deciden dejar de ser herramientas. Ahora, bajo la fachada de soldados leales, inician una rebelión clandestina desde las sombras de la academia para desmantelar la organización que les arrebató su humanidad y su pasado.
La Inspección de los Sombríos
Capítulo 4: La Inspección de los Sombríos La mañana llegó con una luz grisácea que se filtraba por las grietas de la Residencia Sagrada. La casa, que apenas unas horas antes había sido un campo de batalla, estaba siendo escaneada por una unidad de mantenimiento del Consejo. Los técnicos, vestidos con túnicas grises y máscaras que ocultaban sus rostros, recolectaban los residuos de energía residual. Ren estaba sentado en el suelo de la cocina, bebiendo un café frío. Sus nudillos aún estaban inflamados por la pelea. Aria entró en la estancia, luciendo su uniforme impecable como si no hubiera pasado nada, aunque sus ojos mostraban el cansancio de una noche sin sueño. —El Inspector Kurei llegará en diez minutos —anunció Aria, sin mirarlo—. Asegúrate de que tu historia sobre el "descontrol accidental" de energía esté bien ensayada. Si descubren que logramos una resonancia total sin su guía, nos tratarán como experimentos de laboratorio, no como exorcistas. Ren dejó la taza en la mesa con un golpe seco. —¿Experimentos? Aria, ya nos tratan así. La diferencia es que ahora tenemos un poco más de poder para defendernos. ¿Por qué te importa tanto lo que piensen ellos? Aria se tensó. El recuerdo de las palabras de la anciana —“si él pierde la cabeza, debes eliminarlo”— le quemó la garganta. Se acercó a la mesa, apoyando las manos en la madera y bajando la voz. —No es sobre lo que piensen ellos, Ren. Es sobre lo que harán si consideran que nuestra unión es una amenaza para el equilibrio. Si no puedes controlar esa energía carmesí, yo seré la primera en sufrir las consecuencias. Ren la miró fijamente, captando el tono de desesperación subyacente que ella intentaba ocultar bajo su fachada de perfección. —¿Te han ordenado algo, verdad? —preguntó él, con los ojos entrecerrados—. El Consejo te dijo que me vigilaras. No, más que eso... te dijeron que me ejecutaras si me vuelvo un "peligro". Aria se quedó inmóvil. El silencio en la cocina se volvió sofocante. No tuvo que responder; su vacilación fue una confesión. —Soy un arma para ellos —continuó Ren, levantándose—. Y tú eres el seguro de esa arma. ¿Es por eso que estás tan obsesionada con que todo sea perfecto? ¿Para que no tengan excusa para darte esa orden? —¡Cállate! —exclamó ella, sus ojos dorados centelleando—. ¡Hago lo que tengo que hacer para que ambos sobrevivamos! Si sigo las reglas, si somos los mejores exorcistas de la academia, no tendrán motivos para deshacerse de ti. ¿No entiendes que estoy protegiendo tu vida…